Para pelar tomates en cantidad, lo más práctico es escaldarlos. Haz un corte superficial en cruz en la parte inferior de cada tomate. Sumérgelos en agua hirviendo durante 30-60 segundos, dependiendo de la madurez. Luego, pásalos rápidamente a un bol con agua muy fría y hielo. El choque térmico hará que la piel se desprenda con mucha facilidad. Este método es el más eficiente para grandes volúmenes y no requiere aparatos adicionales.
El pasapurés también es una opción para la salsa, así evitas pelar directamente y la piel se queda en el colador. En casa somos muchos y el tiempo es oro. Hay que optimizar.