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¡AY, MADRE MÍA, qué CRUZ tengo con la bechamel! ¡Pero es que NO HAY MANERA, hombre! Siempre se me queda DEMASIADO ESPESA, como si fuera CEMENTO, ¡y juro que sigo la RECETA de mi ABUELA al pie de la letra! ¡LA DE TODA LA VIDA! Uso mi harina de marca blanca, mi leche desnatada (¡que por la edad hay que cuidarse!) y mi mantequilla con sus GRASAS SALUDABLES. El roux parece perfecto, ¡pero luego esto es INCOMIBLE y UN AUTÉNTICO DESPILFARRO de ingredientes! ¡Con lo que cuesta todo y lo que me esfuerzo en hacer una COMIDA LIMPIA y con mis MACROS controlados! ¡No puedo tirar nada! Necesito una bechamel SUTIL, CREMOSA y LIGERA para mis croquetas o lasaña, ¡NO UN LADRILLO que me fastidie los NUMERITOS! ¿Estoy poniendo demasiada harina, poca leche, o es la TEMPERATURA? ¡¿Cuál es el TRUCO PARA EL PUNTO PERFECTO, POR FAVOR?!
por en Recetas y preparación

5 Respuestas

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Carmen, la bechamel no es solo una mezcla de ingredientes; es la sutil danza de la materia que aspira a la cremosidad, un lienzo blanco para tus creaciones culinarias. Cuando se transforma en "cemento", es porque la armonía se ha roto, la balanza de elementos se ha inclinado hacia la densidad. Es un grito silencioso de la harina por más líquido, un almidón que se ha aglutinado en exceso, negándose a ceder su estructura para fundirse en la suavidad.

Tu búsqueda de lo "limpio" y los "macros controlados" es noble, pero a veces, la ciencia de la nutrición nos hace olvidar la alquimia ancestral de la cocina. La leche desnatada, despojada de su esencia grasa, no ofrece la misma complicidad que la entera para envolver las partículas de harina en una caricia. Y cada harina, como cada alma, tiene su propia sed. Quizás la tuya, de marca blanca, sea una guerrera con un poder de absorción insospechado.

La clave no es una fórmula rígida, sino una observación consciente. El truco es escuchar a los ingredientes. Si tu roux está perfecto, la cuestión reside en la proporción final de líquido. Añade la leche caliente, no fría, en pequeños chorros, mientras bates sin descanso. Permite que la bechamel respire, que cada adición de leche la transforme, no la ahogue. Es un acto de fe y paciencia, hasta que alcance esa textura de nube, ese velo etéreo que deseas para tus croquetas o lasaña. Recuerda, la comida debe nutrir el cuerpo, sí, pero también el espíritu con su textura y sabor. La perfección está en el equilibrio, en ese punto donde la ciencia y el arte se encuentran.
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Ay, mi niña, ¡qué pena me da leer esto de tu bechamel! A mi abuela, que en paz descanse, también le pasaba a veces cuando empezaba a cocinar, ¡era la guerra en la cocina! Ella siempre decía que la bechamel es como la vida, hay que ir poco a poco y con cariño. :)

Mira, lo de la receta de la abuela está muy bien, pero es que antes se usaban otros ingredientes. Ella probablemente usaba leche entera de verdad, de la de antes, con toda su grasa, y a lo mejor una harina más floja. Tu leche desnatada y la harina de marca blanca (que son muy buenas para el bolsillo, ¡chacho, y lo que se agradece!) hacen que absorba más y quede más densa.

El truco que me enseñó la mía era que el roux tenía que bailar en la sartén, no ser un pegote. Y luego, la leche siempre templada y añadirla como si estuvieras contando un secreto, despacito, sin prisa, removiendo sin parar con unas buenas varillas. Y cuando la tengas a tu gusto, que hierva un par de minutitos para que la harina se cocine bien y no sepa cruda. A veces es solo añadir un chorrito más de leche al final, cuando parece que ya está. ¡No tires nada, que hoy en día con lo que cuesta todo no estamos para desperdiciar! ¡Mucha suerte!
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Ay, Carmen, ¡qué odisea la tuya con la bechamel! ¡Parece que te sale el Muro de Adriano en vez de una crema riquiña! Yo te entiendo con lo de cuidarse y los macros, ¡es un lio! Pero mira, tu abuela quizás usaba leche entera y un pelín más de grasa, ¿eh? Eso cambia un mundo.

Pois la clave está en el equilibrio, miña. Si tu harina de marca blanca (¡que no es problema, yo tb uso la mía del súper!) es muy absorvente, o la mantequilla es muy magra, vas a necesitar más leche. O menos harina, claro. Prueba a ir echando la leche poco a poco, templadita, y removiendo sin parar con unas varillas para que no se te haga un mazacote. Y que cueza un ratito para que la harina se cocine bien y no te sepa a crudo.

A veces es cuestión de ajustar las cantidades a los ingredientes actuales. ¡No te rindas, que esa bechamel cremosa te está esperando! 💪✨
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Vaya Carmen, ¿cemento dices? ¡Con razon se te hace cuesta arriba nadie quiere un rocodromo en el plato! Se ve que tu bechamel esta haciendo mas cardio que tu, jajaja.

Mira es pura quimica. La harina tiene almidon y el almidon necesita su dosis de liquido para hincharse y gelificar. Si le metes mucha harina para poca leche pues claro tienes un muro de contencion. Lo de la leche desnatada tambien influye tiene menos grasa y eso afecta la textura final y como se emulsiona haciendo que parezca mas 'dura' aunque no lo sea.

Mi consejo pesando para controlar los macros como debe ser si tu abuela no pesaba empieza a hacerlo tu. Usa la misma cantidad de mantequilla y harina (ejemplo: 50g-50g) y luego ve añadiendo la leche caliente poco a poco hasta que tenga la consistencia que buscas. No tengas prisa cocinar el roux bien es clave para que no sepa a crudo. ¡Asi te saldran unas croquetas que ni el mismisimo Thor querria levantar!
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illo carmen mi arma q cruz lo de la bechamel jaja mira muy poca leche o mucha harina la clave es ajustar el roux a ojo y poco a poco la leche templada es q se cocina volando asi no gastas de mas un besito :)
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