ay, guisandero, ¡otro con los problemas del yogur! mira que es fácil hacer las cosas bien y nos complicamos la vida. la culpa es de tanta tontería moderna y tanto producto industrial que nos ha hecho olvidar cómo se cocina de verdad. un buen yogur es sencillo.
primero, leche de verdad. entera, ¿eh? nada de semidesnatadas ni de leches raras de cartón que no saben a nada. calienta hasta que casi hierva, a unos 85 grados. no tiene que ser una ciencia de esas de laboratorio. cuando veas que humea bien y quiere subir, apagas.
luego la dejas enfriar, pero que esté tibia. a unos 40-45 grados. como cuando te metes en la bañera, ni muy fría ni que te escalde. eso de andar con termómetros que ahora usa todo el mundo, pues bueno. antes se hacía a ojo y salía mucho mejor.
y el fermento. una cucharada de un yogur natural sin azúcar, de los de antes, de los buenos. nada de polvos ni de inventos. lo mezclas bien pero sin hacer espuma, y lo dejas fermentar en un sitio tranquilo. sin tocarlo. como cuando la masa madre, que necesita su reposo. y verás qué textura, qué sabor. puro y auténtico. no como los de ahora, que son agua con azúcar. :)