¡Chacho, Elena! ¡No te rayes con eso, que tiene fácil solución! A mí también me pasaba al principio, ¡parecía que estaba cocinando arena en vez de huevos! Lo primero es batir bien los huevos, ¡que no quede ni un trocito de clara sin mezclar! Luego, fundamental, el fuego. ¡TIENE QUE SER MUY BAJO, CASI NULO! Como cuando haces un fuego lento para un buen asado, ¿sabes?
Otro truco que va de perlas es, una vez que estén un poco cuajados por los bordes, RETIRA LA SARTÉN DEL FUEGO. Sí, sí, ¡fuera del fuego! Y sigues moviendo. El calor residual de la sartén hará el resto y te quedarán cremosos, ¡sin grumos ni nada! Y si quieres darle un toque EXTRA de cremosidad y no desperdiciar nada, ¡un chorrito de leche o de nata que te haya quedado de algo! ¡Así los aprovechas! ¡Venga, ánimo que esto lo tienes! 👍