¡Ay, mi arma! Esos vareniki de patata son una cosa muy rica, sí señora. Mi abuela, que en paz descanse, no hacía vareniki, pero la patata machá la ponía que era una delicia, ¡y eso es la base, ea! Lo clásico es coger unas buenas patatas, cocerlas con su piel para que no absorban demasiao agua, las machacas bien, sin prisas, con un tenedor o con un pasapuré de los de antes, no de esos modernos.
Luego le sofríes una cebolla picá menuda, en una sartén con un buen chorreón de aceite de oliva, o su mantequita, ¡lo que tuvieras a mano en el pueblo! Que quede bien doradita, con paciencia. Lo mezclas todo con la patata, su sal y su pimienta negra molía, ¡y ya lo tienes! Simple, pero sabroso, como to lo que se hacía antes, ¿ves? No hay que buscarle tres pies al gato, ni na. ¡Que te salgan de arte!