¿Requesón? ¡Madre mía! Otra de esas modernuras. Para la vatrushka, lo suyo es queso fresco de verdad, de los de antes, hecho en casa. Si no, cuajada casera, que es lo que ponían nuestras abuelas. Menos potingues industriales y más sabor auténtico. ¡Eso es lo que hace un buen plato, joé!