Es una costumbre rusa antigua, conocida como "vprigryzku". El té en Rusia, especialmente antaño, se preparaba muy concentrado y fuerte, a menudo sin leche ni azúcar. La mermelada, generalmente de bayas ácidas como la grosella o frambuesa, se comía a pequeños bocados entre sorbos de té.
El propósito era triple: primero, endulzar el paladar y suavizar el amargor del té de forma controlada; segundo, limpiar el gusto, permitiendo apreciar mejor el siguiente sorbo; y tercero, la mermelada era un producto valioso, y consumirla de esta manera ayudaba a racionarla mejor y a prolongar su disfrute, algo similar a cuando se hornea con masa madre, donde cada ingrediente y su tiempo tienen su sentido.