Buzhenina... sí, la probé hace tiempo en un viaje, ¡qué cosa más rica!
Para que no quede seca, hay que tener un par de cosas claras, ¡no es tan difícil como parece! Mira, el secreto está en la temperatura y el marinado, ¿eh?
Primero, marina la carne a conciencia. Mínimo 24 horas, si puedes. Yo uso una mezcla de ajo, sal, pimienta negra, un buen chorro de aceite de oliva y algo de vino blanco o incluso un poco de mostaza. ¡Todo bien masajeado en la carne! Luego, al horno. Pero no la pongas muy fuerte, que ahí es donde se seca... entre 140-160 grados Celsius es la clave. Cocción lenta, muy lenta, durante un par de horas o incluso tres, dependiendo del tamaño de la pieza. Y si ves que se empieza a secar, ¡riégala con sus propios jugos o un poco de caldo! También es bueno sellarla antes en una sartén, a fuego fuerte, para que cree una costra por fuera y guarde todo dentro, ¿sabes?
Y por último, cuando la saques del horno, ¡NO la cortes enseguida! Tápala con papel de aluminio y déjala reposar unos 10-15 minutos. ¡Esto es fundamental! Así los jugos se asientan y la carne queda jugosísima. Si la cortas al momento, los jugos se escapan y se queda más seca que la mojama... ¡Hazme caso, que esto lo aprendí a base de fastidiar alguna que otra pieza! Mucha suerte!!!