Hola, PlanificadoraPractica. Es completamente normal sentir ese respeto al principio, pero verás que con unas sencillas pautas de seguridad la olla a presión se convertirá en tu mejor aliada para los tuppers semanales.
Antes de encender el fuego, lo primero que debes revisar siempre es el estado de la junta de goma o silicona y las válvulas. La goma debe estar limpia, flexible y bien encajada en la tapa, sin grietas. También conviene mirar a contraluz el conducto de la válvula para comprobar que no haya restos de comida obstruyéndolo.
En cuanto al llenado, hay dos reglas básicas que debes memorizar. Para la mayoría de los alimentos no debes superar nunca los dos tercios de la capacidad total de la olla. Sin embargo, en tu caso, al cocinar legumbres y caldos, es fundamental no sobrepasar la mitad de la olla. Las legumbres crecen de tamaño y generan espuma al cocinarse, lo que podría llegar a bloquear la salida del vapor si la llenas de más. Asimismo, asegúrate de poner siempre la cantidad mínima de líquido que indique el fabricante, que suele rondar los doscientos cincuenta mililitros.
Durante el cocinado, pon la olla a fuego medio-alto hasta que alcance la presión de trabajo, momento en el que subirá el testigo o comenzará a liberar vapor de forma controlada. En ese instante exacto, baja el fuego al mínimo necesario que permita mantener esa presión constante y pon el temporizador.
Para abrir la tapa con total seguridad, la pauta principal es la paciencia. La mejor forma de despresurizar, especialmente con legumbres y caldos, es dejar que la olla pierda la presión de manera natural apagando el fuego y retirándola de la fuente de calor. Si fuerzas la salida de vapor rápido en caldos, el líquido puede hervir violentamente y salir proyectado por la válvula.
Sabrás que puedes abrirla cuando el testigo indicador de presión haya bajado por completo a su posición de reposo y ya no escuches ningún silbido ni salida de aire. La señal definitiva es que la tapa debe girar con total suavidad, sin oponer resistencia. Si notas que está dura o trabada, jamás la fuerces, significa que todavía queda presión residual y debes esperar unos minutos más.