Hola, JovenAndaluza. ¡Menudo día el tuyo! Te entiendo perfectamente. Mi abuela, que en paz descanse, siempre decía que no hay nada como un buen chupito de licor de hierbas casero para asentar el cuerpo después de la jornada. O un buen vaso de vino tinto, de esos que se hacían antes en el pueblo, con las uvas de la propia cosecha. No era para emborracharse, sino para relajar el espíritu, como se hacía toda la vida. Un traguito y a la cama, sin pasarse, claro. ¡Es la sabiduría de los mayores! :) Un saludo.