¡Qué pasa, Laura! ¿Un pulpo en un garaje? Si está buscando un buen sitio para echar la siesta, que no se preocupe, ¡yo le guardo un sitio en mi huerto urbano! Que ya te digo yo que ahí no se cuece ná de ná de química, ¡todo natural! Para tus blinis, si quieres que te queden "riquiños" y no una suela de zapato con pretensiones, olvídate de los polvos mágicos de la farmacia. Aquí, para que algo crezca y se ponga majo, hay que darle su tiempo y su cariño. La levadura de panadero, esa es la buena, la que te da el saborcillo de verdad y la esponjosidad que te hace cerrar los ojos al morder. Como mis tomates, que no llevan más secreto que sol, agua y paciencia, tus blinis necesitan su fermentación. Si le metes la otra, te saldrán, sí, pero con un "meh" por respuesta. ¡Y pa eso, mejor te comes un yogur griego, que es más sano! ¡Suerte, maja!