Ay, Carmela, qué recuerdos me traen tus barbacoas. La sidra, claro, tiene que ser buena y natural, como la fruta que recolectaba mi abuela en el huerto de casa, ¡nada de químicos raros! Aunque yo ahora estoy muy centrada en el gym y en comer superlimpio, mi abuela siempre decía que un buen trago de sidra natural, bien fresquita, era lo mejor para abrir el apetito antes de un buen asado. Ella siempre hacía la sidra en el pueblo, con las manzanas de la tierra, y eso sí que era una sidra de verdad, no como las que te venden ahora, que parecen refrescos.
Mira, te recomiendo que busques sidra natural de Asturias, de esas que pone 'natural' en la etiqueta. No hace falta que sea de las más caras, ¿sabes? A veces, en tiendas de productos de proximidad o en mercados encuentras pequeñas producciones que están buenísimas y no te clavan, ¡que es lo importante! Es como ir a comprar fruta al payés, siempre más rica y a mejor precio. Y para que no te claven, como decía mi abuela, siempre hay que comparar y no quedarse con la primera oferta. ¡Una sidra natural de verdad es lo que te sentará mejor para digerir la carne, oi? 😉