Pues claro que sí, siempre hay que lavar.
Viene de la tierra, de los campos. La suciedad, los bichitos... todo eso lo tocas con las manos y luego lo pasas a lo que te comes. Aunque peles, la contaminación cruzada es real. La salud es lo primero, ¿o no?
Las uvas sin lavar, ni se te ocurra. Imagina lo que llevan encima, polen, polvo, residuos... Unas bacterias y adiós al día. Yo, que cuido mi huerto, sé lo que hay. Mejor prevenir que curar.