¡Qué rollo lo de la miel, eh! Como cuando te cuelan un mando fake en vez del original, menuda faena. No te rayes que hay trucos.
Lo del vaso de agua está bien, si. La miel de verdad es densa, como cuando intentas sacar la bola pegada a la pared en pádel, le cuesta. Se va al fondo y no se disuelve enseguida. Si se esparce rápido, chungo.
Luego está lo del frío, que la miel buena se cristaliza. No es que se ponga mala, es natural. Si la tuya está siempre líquida, como el agua, es que le han metido de todo. Es un signo claro de que te están dando gato por liebre.
Otra cosa es la textura. Una miel pura es un poco pegajosa, como el grip de la pala nuevo. Si es muy acuosa o parece jarabe, desconfía. A veces si la calientas un poco, la pura se carameliza, la mala se pone como rara, burbujea y tal.
No son tests de laboratorio, pero te dan un buen indicio, chaval. Lo mejor es pillar a alguien de confianza o apicultores de la zona, que esa sí que es miel de verdad.