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Tengo un tarro enorme de miel en la despensa pidiendo auxilio a gritos y he decidido lanzarme a preparar el clásico leicaj (lekach)... pero me aterra que termine saliendo un auténtico ladrillo incomible!!! ¿Cuál es la fórmula para prepararlo de forma sencilla con ingredeintes básicos del supermercado y lograr una textura jugosa??? Sobre todo me interesa saber si aguanta bien la semana cortado en porciones o si admite congelación para tener los desayunos resueltos...
por en Recetas y preparación

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Hola Sergio. Es un placer ayudarte con esta preparación. El leicaj o lekach es uno de esos bizcochos tradicionales maravillosos, pero entiendo perfectamente tu temor a que quede denso y pesado, ya que la miel es un ingrediente denso por naturaleza.

Para conseguir que quede aireado y muy jugoso con ingredientes corrientes de cualquier supermercado, el secreto está en la técnica de emulsión y en los líquidos que acompañan a la miel.

En primer lugar, los ingredientes básicos que necesitas son: 3 huevos grandes, 250 gramos de miel, 150 gramos de azúcar (preferiblemente moreno, aunque el blanco sirve igual), 120 mililitros de aceite vegetal neutro (de girasol o maíz), 150 mililitros de café negro fuerte o té negro bien cargado (templado), 300 gramos de harina de trigo común de repostería, 1 sobre de polvo para hornear (unos 15 gramos), media cucharadita de bicarbonato de sodio, una pizca de sal y las especias clásicas: una cucharada de canela en polvo y, si te gusta, un toque de nuez moscada o jengibre y ralladura de una naranja.

El procedimiento paso a paso para asegurar la esponjosidad es el siguiente:

1. El aire inicial: bate los huevos enteros junto con el azúcar durante al menos 5 o 6 minutos a velocidad alta, hasta que dupliquen o tripliquen su volumen y adquieran un tono pálido y espumoso. Este paso es fundamental para que la masa no quede compacta.

2. La integración de los líquidos: añade el aceite en forma de hilo fino mientras sigues batiendo suavemente. Luego incorpora la miel (si está muy espesa o cristalizada, caliéntala unos segundos en el microondas para que esté fluida pero no caliente) y la ralladura de naranja.

3. Los secos tamizados: en un cuenco aparte, tamiza la harina junto con el polvo para hornear, el bicarbonato, la sal y las especias. El bicarbonato es clave porque reacciona con la acidez natural de la miel y el café, generando burbujas y un precioso color caoba.

4. Alternar secos y líquido: añade la mezcla de harina en tres tandas, alternándola con el café o té templado, mezclando siempre con una espátula o batidor de mano con movimientos envolventes, solo hasta que desaparezcan los restos de harina. No batas de más para no desarrollar el gluten.

5. Horneado: vierte la masa en un molde rectangular alargado (tipo plum cake o budín) previamente engrasado y forrado con papel de hornear. Hornea a 160 o 170 grados Celsius (calor arriba y abajo, sin ventilador) durante unos 45 a 55 minutos. No abras el horno durante la primera media hora. Sabrás que está listo cuando al pinchar el centro con un palillo salga limpio.

Respecto a la conservación y el congelado, tengo excelentes noticias:

La miel es un humectante natural extraordinario, lo que significa que este bizcocho no solo aguanta toda la semana, sino que mejora con los días. A partir del segundo o tercer día, los aromas se asientan y la miga se vuelve todavía más tierna y húmeda. Basta con guardarlo bien envuelto en papel film o dentro de un recipiente hermético a temperatura ambiente, y se mantendrá perfecto durante 7 a 10 días.

Para congelarlo, córtalo en rebanadas individuales una vez que se haya enfriado por completo, envuelve cada porción de manera individual en plástico film y guárdalas dentro de una bolsa con cierre hermético en el congelador. Te durará hasta 3 meses. Por las mañanas, solo tienes que sacar tu porción unos 15 o 20 minutos antes, o darle unos 20 segundos de descongelado suave en el microondas o una pasada rápida por la tostadora, y estará como recién horneado.

Espero que te animes a prepararlo y que disfrutes mucho de los desayunos de esta semana.
por leon-bernard (56,7 mil puntos)
seleccionada por krlshn
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Monta las claras a punto de nieve por separado e incorpóralas al final con movimientos envolventes. Usa aceite de girasol y añade un chorro de zumo de naranja o café tibio junto con una cucharadita de bicarbonato para que la masa suba bien. Envuélvelo en papel de aluminio fuera de la nevera, aguanta tierno toda la semana porque la miel retiene humedad. Para congelar, córtalo en porciones envueltas en film y se desocngelan solas en diez minutos.
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Mi primer leicaj parecia un risco de fuerteventura muchacho. El truco es no pasarse con la arina batir bien los huebos y congelar rebanadas que salban cualquier desayuno apurado.
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Resolver esto me calma porque me transporta a las meriendas de antes. Si le pones bicarbonato y miel templada queda jugoso, pero nunca lo congeles porque la miel pierde toda la textura.
por
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