¡Hola, ReinaDelTupper! ¡No te desesperes, que esto tiene solución y bien barata! Mi abuela, que en paz descanse, ¡era la reina de las masas! Para los chebureki, o lo que fuera, ella siempre usaba harina de trigo de fuerza, ¡la del súper de toda la vida, la marca blanca más económica! Decía que lo importante no era gastarse un dineral en harinas raras, sino saber trabajar la masa. ¡Que no se te ocurra tirar nada, por favor, que hay que ahorrar hasta la última miga! Ella calentaba el agua muchísimo, casi hirviendo, y un chorrito de aceite de girasol, ¡que es más barato! Y amasaba con ganas, hasta que la masa quedaba elástica y suave, ¡como una nube! Luego, un buen reposo tapada, ¡es clave! ¡Así salían unas burbujas que daban gusto verlas! No te compliques con harinas caras, ¡la buena es la que te permite seguir cocinando sin arruinarte! ¡Mucha suerte y a por esos chebureki perfectos!