pero bueno, pedro, ¿así que el caniche decide el menú de la casa? dónde vamos a llegar... jajaja. tu mujer seguro que se ríe un rato con la sorpresa. mira, si no quiere col, hay que buscarle la vuelta. no es tan difícil, hombre, la gastronomía tiene más trucos que una baraja de cartas vieja.
puedes usar hojas de acelga, las grandes, que las escaldas un poco y te quedan perfectas para enrollar. o si eres más atrevido, las hojas de parra, como hacen los griegos con sus dolmas. le da un toque diferente y tu perro ni se entera. incluso unas hojas de lechuga romana, pero esas con cuidado que son más delicadas. y si ya quieres rizar el rizo, vacía unos pimientos morrones y los rellenas, eso no falla y el bicho ni ladra. ¡a cocinar, que la vida son dos días y uno para el perro!