Tsybulniki: tortitas de cebolla

Los tsybulniki son un plato tradicional de la cocina ucraniana que demuestra que no hacen falta ingredientes caros para crear un auténtico placer gastronómico. Durante el proceso de fritura lenta en la sartén, los finos medios aros de cebolla se caramelizan, perdiendo su intenso amargor y adquiriendo un dulzor delicado y una textura suave. El aroma que inunda la cocina mientras los preparas evoca el confort del hogar y las antiguas tradiciones culinarias, cuando con un mínimo de ingredientes nacían platos saciantes y adorados por toda la familia. Visualmente recuerdan a los dorados draniki (tortitas de patata eslavas), pero estas tortitas de cebolla tienen un carácter único y se convertirán en un acompañamiento perfecto para una comida o cena ligera en cualquier época del año.

Preparación: 20 minutos
Cocción: 10 minutos
Cantidad: 3 Porciones
Por porción
Calorías: 135 kcal
Proteínas: 4 g
Grasas: 7.2 g
Carbohidratos: 13.7 g

Ingredientes

  • 200 g de cebolla
  • 1 huevo
  • 2 cucharadas de leche
  • 2 cucharadas de harina de trigo
  • aceite vegetal para freír
  • condimentos y sal
  • bicarbonato o levadura química

Cómo preparar tsybulniki

He modificado un poco la técnica de la receta clásica, donde se suele rallar la cebolla. Corta la cebolla en aros o medios aros muy finos. Un rallador o una batidora facilitan un poco la tarea, pero queda mucho más sabroso si la cortas a cuchillo; puede que te haga llorar, pero esas lágrimas valdrán la pena. Pon la cebolla picada en un bol hondo y espolvorea con sal. Frota bien con las manos y deja reposar durante 15 minutos.

Cebolla cortada en finos aros con sal en un bol metálico.

Hay que echar sal a la cebolla cortada fina y dejarla reposar 15 minutos para que se ablande y suelte jugo.

En otro bol, casca el huevo y mezcla con unas varillas hasta que quede homogéneo. No hace falta batir enérgicamente, solo integrarlo.

Huevo crudo en un bol siendo mezclado con unas varillas de cocina.

Mezclamos el huevo con unas varillas hasta que quede homogéneo, sin llegar a montar una espuma densa.

Añade la leche al huevo y vuelve a remover. Después, incorpora la harina de trigo. Para el gasificante hay varias opciones. La primera, bicarbonato y vinagre de manzana: mezcla 1/3 de cucharadita rasa de bicarbonato con la harina, y añade 2 cucharaditas de vinagre de manzana a la masa ya hecha. La segunda opción es levadura química: mezcla 1/4 de cucharadita con la harina.

Harina de trigo y leche incorporándose al huevo batido en un bol.

Añadimos a la mezcla de huevo la leche y la harina de trigo con el gasificante que hayamos elegido.

Mezcla muy bien la masa para que no quede ningún grumo de harina.

Masa homogénea y espesa para tortitas en un bol de metal.

Mezclamos cuidadosamente la masa para deshacernos de todos los grumos de harina antes de añadir la cebolla.

Añade la cebolla cortada a la masa; para este momento ya estará tierna y su olor fuerte y amargor se habrán disipado un poco.

Cebolla picada y blanda cayendo en el bol con la masa.

Cuando la cebolla se haya ablandado, la añadimos a la masa que hemos preparado.

Mezcla la cebolla con la masa y deja reposar 10 minutos para que los sabores se asienten y la masa esté lista para freír los tsybulniki.

Mezcla de cebolla y masa lista para freír los tsybulniki.

Dejamos reposar la masa con la cebolla unos 10 minutos antes de empezar a freír para que los componentes se integren.

Calienta bien una sartén de fondo grueso. Vierte 2 o 3 cucharadas de aceite vegetal neutro sin sabor fuerte. Con la ayuda de una cuchara sopera, ve echando porciones de masa de cebolla en el aceite caliente. Fríe a fuego lento durante unos 4 minutos por cada lado. Este es un detalle fundamental de las tortitas de cebolla: hay que freírlas despacio para que la cebolla se cocine por completo.

Tortitas de cebolla friéndose en aceite caliente dentro de una sartén negra.

Echamos porciones de masa con una cuchara en la sartén caliente y freímos a fuego lento.

Dales la vuelta a los tsybulniki y fríe por el otro lado hasta que adquieran un color dorado. De nuevo, hazlo a fuego lento, ya que la cebolla se quema con bastante facilidad, y el sabor a quemado estropearía todo.

Tortitas de cebolla tras darles la vuelta con un color dorado en la sartén.

Freímos hasta conseguir una costra dorada, vigilando que la cebolla se cocine por dentro sin llegar a quemarse.

Pasa las tortitas ya hechas a papel de cocina durante un par de minutos para que el papel absorba el exceso de aceite. Sirve los tsybulniki bien calientes; estarán deliciosos con smetana (crema agria) o con yogur natural. ¡Que aproveche!

Tsybulniki listos en un cuenco de cerámica sobre un salvamanteles.

Pasamos las tortitas ya hechas a un bol. Combinan genial con crema agria o un yogur natural.

Para que tus tsybulniki queden realmente perfectos, sírvelos en la mesa nada más terminarlos, mientras la corteza siga crujiente. El acompañamiento tradicional y más acertado será una smetana (crema agria) espesa y fría o un yogur griego natural con un poco de hierbas frescas picadas y unas gotas de zumo de ajo. Si te apetece experimentar con los sabores, prueba a añadir a la masa un poco de queso curado rallado o una pizca de pimentón ahumado; esto le dará al plato unas notas picantes nuevas y lo hará aún más aromático.

Si te sobran tortitas, puedes guardarlas en la nevera en un recipiente hermético hasta dos días. Eso sí, para recuperar su textura es mejor recalentarlas en una sartén seca con tapa en lugar del microondas. Así les devolverás su sabor y suavidad originales. Los tsybulniki también combinan de maravilla con una salsa de setas o pueden servir como una guarnición muy original para carnes asadas, convirtiendo una comida normal en un interesante descubrimiento culinario.