Tortitas de calabacín con nueces y pollo

Pronto llegará la esperada temporada de calabacines, y es la excusa perfecta para llenar nuestro recetario de ideas frescas. Estas tortitas de calabacín con nueces y pollo no son solo un simple aperitivo, sino una comida completa y equilibrada en un solo plato. Usar calabacines tiernos con su piel permite conservar al máximo las vitaminas y su textura característica, mientras que las nueces picadas aportan un toque noble, untuoso y un crujido muy agradable. La harina de arroz convierte esta receta en una opción ideal para quienes siguen una dieta sin gluten, logrando una textura perfecta en la masa sin hacerla pesada.

Preparación: 15 minutos
Cocción: 15 minutos
Cantidad: 4 Porciones
Por porción
Calorías: 301 kcal
Proteínas: 13.4 g
Grasas: 23.3 g
Carbohidratos: 10.7 g

Ingredientes

  • 250 g de calabacín
  • 40 g de cebolla
  • 1 huevo
  • 40 g de nueces
  • 100 g de pollo cocido
  • 25 g de harina de arroz o de trigo
  • Sal y pimienta negra
  • Aceite de girasol o de oliva suave para freír
  • Hojas de lechuga para acompañar

Salsa de yogur

  • 50 g de yogur griego
  • 50 g de mayonesa
  • 1 pepino fresco pequeño
  • 1 cucharada de perejil fresco picado
  • Sal
  • Pimienta

Cómo preparar tortitas de calabacín con nueces y pollo

Ralla el calabacín con un rallador grueso, sin quitarle la piel. Los calabacines tiernos se pueden comer enteros y crudos, pero si usas unos más maduros, tendrás que pelarlos. En ese caso, córtalos a lo largo y retira las semillas y la pulpa blanda con una cuchara. Pélalos y rállalos igual que harías con uno tierno. No tires la piel de los calabacines más maduros; puedes añadirla a la olla cuando prepares caldo de pollo, de carne o de verduras.

Calabacín rallado con piel en un bol metálico

Rallamos los calabacines tiernos con su piel para conservar al máximo sus nutrientes y su textura.

Corta en dados pequeños una cebolla. Añádela al calabacín rallado.

Cebolla picada finamente añadida al bol con calabacín rallado

La cebolla aportará a las tortitas mucha jugosidad y un toque ligeramente picante.

Casca un huevo grande. Añade sal y mezcla todo muy bien. La sal extraerá la humedad del calabacín y la cebolla; no hace falta escurrirlos, es mejor aprovechar esos jugos llenos de sabor y espesar la mezcla con harina de arroz.

Huevo crudo y sal sobre la mezcla de calabacín y cebolla en un bol

Añadimos un huevo grande y sal para que las verduras empiecen a soltar sus jugos.

Incorpora la harina de arroz al bol. Ojo, no confundas la harina de arroz con el almidón de arroz, son productos distintos. Si no tienes harina de arroz a mano y no te importa el gluten, puedes usar harina de trigo; puede que necesites un poquito más de cantidad.

Harina de arroz espolvoreada sobre las verduras ralladas

La harina de arroz es fantástica para espesar los jugos de las verduras y darle una textura más tierna a las tortitas.

Mezcla bien las verduras con la harina y deja reposar un rato para que la harina se hidrate y absorba el líquido de las verduras.

Masa de calabacín y harina mezclada en el bol

Dejamos reposar la masa unos minutos para que la harina absorba la humedad y se hidrate.

Lava las nueces con agua fría y sécalas bien. Machácalas en un mortero o tritúralas con un rodillo sobre una tabla de cortar hasta obtener unas migas finas.

Nueces trituradas con un mortero sobre una tabla de madera

Trituramos las nueces, previamente lavadas y secadas, hasta obtener unas migas finas para potenciar el sabor.

Añade las nueces trituradas a la masa.

Migas de nuez mezcladas con la masa de calabacín en el bol

Las migas de nuez le darán al plato un toque crujiente muy agradable y un gran valor nutricional.

Pica finamente el pollo cocido e incorpóralo al resto de los ingredientes. Puedes sustituir el pollo por un poco de embutido cocido, restos de carne, salchichas o jamón. ¡Las sobras del pollo asado de ayer o un trozo de queso un poco seco también le van de maravilla!

Pollo cocido finamente picado añadido al bol con la masa

La carne de pollo convierte estas tortitas de calabacín en un plato principal saciante y muy completo.

Remueve bien la masa. Vierte 2 o 3 cucharadas de aceite de girasol o de oliva suave en una sartén. Calienta el aceite y echa la masa repartiéndola en unas cuatro porciones del mismo tamaño. Fríe a fuego medio hasta que adquieran un tono dorado.

Porciones de masa de calabacín friéndose en una sartén con aceite caliente

Echamos porciones de masa en el aceite caliente y las freímos hasta que tengan una corteza dorada.

Da la vuelta a las tortitas. En este punto, te aconsejo tapar la sartén. Fríe estas tortitas de calabacín por el otro lado hasta que se doren y déjalas un par de minutos más a fuego mínimo, siempre con la tapa puesta, para que se hagan bien por dentro.

Tortitas de calabacín dándose la vuelta en una sartén con aceite

Freímos las tortitas a fuego lento y con la sartén tapada para que se hagan perfectamente por dentro.

Coloca unas hojas de lechuga fresca en el plato. Sobre ellas, pon las tortitas de calabacín con nueces y pollo. Sírvelas acompañadas de nata agria (o crema agria) o una salsa de yogur.

Tortitas de calabacín servidas sobre hojas de lechuga fresca

Servimos las tortitas calientes sobre unas hojas de lechuga fresca, acompañadas de una suave salsa de yogur.

Salsa de yogur: 50 g de yogur griego, 50 g de mayonesa, 1 pepino fresco pequeño, una cucharada de perejil picado, sal y pimienta. Ralla el pepino, mezcla todos los ingredientes y salpimenta al gusto.

Para que tus tortitas de calabacín con nueces y pollo luzcan irresistibles, preséntalas sobre una cama de hojas frescas de lechuga. Una salsa de yogur casera con pepino y hierbas será el acompañamiento ideal, resaltando el frescor de las verduras y equilibrando el dorado de la fritura. Si te sobran tortitas, aguantarán perfectamente en la nevera hasta el día siguiente; basta con calentarlas un poco en una sartén seca y tapada para que recuperen su ternura.

Para los que disfrutan experimentando, te recomiendo probar a cambiar el pollo por pavo o añadir un poco de queso curado rallado a la masa para darle un toque más fundente. También puedes tostar ligeramente las nueces en la sartén antes de triturarlas: esto potenciará su aroma y dará una mayor profundidad al sabor del plato. Recuerda que el secreto de una fritura perfecta reside en mantener el fuego medio y usar siempre la tapa en la fase final de la cocción, así te asegurarás de que el pollo quede jugoso por dentro.