Si pasas mucho tiempo en el campo o fuera de la ciudad, te aconsejo hacer acopio de huevo en polvo: es un producto tremendamente útil. Transportar huevos frescos no siempre es cómodo, ni siquiera en tu propio coche, mientras que este formato ocupa muy poco espacio y se conserva en la nevera hasta dos años. Esta tortilla de huevo en polvo con verduras queda incluso más tierna que si usaras huevos frescos, adquiriendo una textura aterciopelada y una porosidad de lo más apetecible. El secreto está en dejar reposar la masa alrededor de media hora para que el polvo recupere todas sus propiedades al hidratarse con la leche y el agua, formando una base homogénea.

Una tortilla esponjosa y saciante con verduras: el desayuno ideal a base de ingredientes sencillos, pero con una presentación espectacular.
Ingredientes
- 48 g de huevo en polvo
- 50 ml de leche
- 50 ml de agua
- 70 g de tvorog seco (queso fresco granulado o requesón con grasa)
- 1 tomate rojo
- 1 pimiento
- Unas ramitas de perejil
- Aceite vegetal, sal, pimienta y especias al gusto
Cómo preparar la tortilla de huevo en polvo con verduras
Mezcla el huevo en polvo con el agua y la leche. Deja reposar a temperatura ambiente durante 25 minutos. Mientras tanto, puedes ir preparando las verduras.
Corta el tomate rojo en dados. Calienta una sartén de fondo grueso y vierte 1 cucharada de aceite vegetal suave. Añade el tomate troceado al aceite caliente.
Abre el pimiento, retira las semillas y lávalo bajo el grifo. Corta la carne del pimiento en dados y échalos a la sartén junto al tomate.
Pica finamente unas ramitas de perejil, aprovechando también los tallos. Incorpóralo a las verduras, salpimenta al gusto y añade tus especias favoritas. Cocina a fuego lento entre 10 y 12 minutos.
Pasada más o menos media hora, incorpora a la mezcla de huevo el tvorog seco (un tipo de queso fresco granulado similar al requesón), sala al gusto y remueve. Si ves que la textura es demasiado espesa, vierte un chorrito más de leche en este punto.

El queso fresco le aporta una textura increíblemente tierna a la tortilla, haciéndola más densa y nutritiva.
Cuando las verduras estén tiernas, ya puedes verter la mezcla de tortilla. Por cierto, si los tomates son un poco ácidos, añade media cucharadita de azúcar para equilibrar el sabor; quedará más rico. Si te gusta el picante, este es el momento ideal para condimentar las verduras con un poco de guindilla.

Cuando las verduras estén blanditas, estarán en el punto perfecto para recibir la mezcla de la tortilla.
Vierte la mezcla sobre las verduras. Tapa la sartén y cocina a fuego muy suave durante 4-5 minutos.
La tortilla estará lista cuando la superficie se vea ligeramente porosa y ceda un poco al presionarla con el dedo. ¡La textura es supertierna y el sabor, espectacular!
Espolvorea perejil fresco recién picado sobre esta deliciosa tortilla de huevo en polvo con verduras, añade un toque de pimienta negra recién molida y sírvela bien caliente.

Corta la tortilla caliente en porciones apetecibles y espolvorea con hierbas frescas justo antes de servir.
Por cierto, el tvorog (queso fresco granulado) de esta receta es casero. Hacerlo a partir de smetana (nata agria) es lo más fácil del mundo. Congela 500 g de smetana grasa directamente en su envase o bolsa. Pasa el bloque congelado por agua caliente un minuto y retira el envoltorio. Colócalo sobre un colador forrado con varias capas de gasa. En unas 3-4 horas, la smetana se descongelará, el suero caerá al cazo y en la gasa te quedará un delicioso y seco queso fresco casero con mucha grasa. Se conserva varios días en la nevera y no se echa a perder tan rápido como los del supermercado. El queso aporta cuerpo y un toque lácteo fundamental a la receta. Si buscas la máxima autenticidad, prepáralo tú mismo con smetana congelada. Sirve la tortilla directamente en la sartén mientras aún esté esponjosa, desprendiendo ese aroma a pimienta y perejil fresco. Para los amantes de los sabores intensos, si los tomates están ácidos, una pizca de azúcar al sofreírlos hará maravillas, y añadir guindilla picante le dará mucha chispa. Acompaña este platazo con pan de centeno tostado o tostas de ajo para transformar un simple desayuno en una comida contundente.






0 comentarios