Tartaletas de masa quebrada con crema de chocolate

Estas crujientes tartaletas de masa quebrada con crema de chocolate, un toque de mermelada agridulce y bolitas de colores no son un simple postre, sino un clásico de la repostería capaz de convertir cualquier sobremesa en una fiesta. El secreto del éxito está en el contraste de texturas: una masa quebrada que se deshace en la boca junto a una cobertura de chocolate densa y aterciopelada, mientras que la fina capa de mermelada aporta la frescura perfecta.

La masa quebrada (la famosa «pâte sablée» en Francia) exige cuidar mucho la temperatura de los ingredientes, por eso usar mantequilla bien fría es clave para conseguir ese efecto arenoso. Estos encantadores pastelitos caseros se preparan en un abrir y cerrar de ojos, convirtiéndose en el broche de oro de una comida familiar o en la estrella de la mesa de dulces.

Preparación: 35 minutos
Cocción: 15 minutos
Cantidad: 4 Porciones
Por porción
Calorías: 572 kcal
Proteínas: 7 g
Grasas: 30 g
Carbohidratos: 60 g

Ingredientes para la masa

  • 165 g de harina de trigo (de repostería)
  • 50 g de azúcar blanco fino
  • 80 g de mantequilla
  • 1 huevo
  • 1 cucharada de agua
  • extracto de vainilla

Ingredientes para el relleno y la decoración

  • 100 g de chocolate
  • 50 g de dulce de leche (o leche condensada cocida)
  • 30 g de mantequilla
  • 30 g de nata para montar (35% M.G.)
  • 50 g de mermelada
  • decoraciones de repostería (fideos, bolitas)

Cómo hacer tartaletas de masa quebrada con crema de chocolate

Mide la harina de trigo. Para que las tartaletas queden riquísimas, usa harina de repostería. Añade el azúcar blanco fino a la harina y mezcla bien.

Mezclando harina de trigo y azúcar en un bol metálico con unas varillas

Empezamos por los secos: mezcla bien la harina de repostería con el azúcar fino.

¡Mantén la mantequilla en la nevera hasta justo antes de empezar a preparar la masa! Corta la mantequilla fría en dados, añádela a la harina con azúcar y desmiga rápidamente frotando con las manos. Muchos pasteleros se enfrían las manos con agua fría a propósito para que la mantequilla no se derrita con el calor corporal.

Dados de mantequilla fría añadidos a la mezcla de harina

Es fundamental que la mantequilla esté bien fría y frotarla rápido con la harina para que la masa quede crujiente.

Separa la yema de la clara. Añade la yema a la masa, vierte el agua fría y amasa. Si notas que queda demasiado desmigada y cuesta formar una bola, añade otra cucharada de agua fría. Incorpora extracto de vainilla, vainillina o azúcar avainillado al gusto.

Yema de huevo en el centro de las migas de mantequilla y harina

La yema y el agua muy fría te ayudarán a ligar las migas en una bola de masa manejable.

Estira la masa fina sobre una tabla. Yo no espolvoreo nada en la tabla, ya que la masa quebrada (rica en mantequilla) casi no se pega, pero puedes enharinarla un poco para evitar disgustos.

Estirando la masa quebrada con un rodillo de madera sobre una tabla

Estira la masa con el rodillo. Como lleva mucha mantequilla, casi no se pegará a la tabla.

Mide tus moldes metálicos, busca un vaso de cristal fino del tamaño adecuado y recorta círculos; el vaso debe ser un poco más grande que los moldes.

Cortando círculos de masa con un vaso junto a unos moldes metálicos

Utiliza un vaso con un diámetro ligeramente mayor que el de tus moldes para que los bordes queden bien forrados.

Coloca el círculo recortado en el molde, presiona los bordes y el fondo, y recorta la masa sobrante.

Círculos de masa colocados dentro de moldes metálicos rizados

Presiona suavemente la masa contra el fondo y las paredes, y recorta los sobrantes.

Pincha el fondo de las tartaletas para evitar que se formen burbujas durante el horneado.

Masa quebrada pinchada con un tenedor en moldes sobre una tabla

Pincha la base de cada tartaleta para evitar que la masa se infle con el calor del horno.

Precalienta el horno a 185 ºC. Coloca los moldes con la masa en una bandeja. Lleva la bandeja al horno precalentado durante 13-14 minutos. En cuanto la masa se dore, sácalas.

Bases de masa quebrada doradas y horneadas sobre una bandeja negra

Hornea a 185 grados hasta que se doren. ¡Ve abriendo el apetito con el aroma!

La masa quebrada lleva mucha mantequilla y no se pega a los moldes, así que desmoldar las tartaletas es muy fácil. Sácalas enseguida y déjalas enfriar.

Bases de tartaleta ya horneadas y desmoldadas sobre una tabla

Al tener tanta grasa, las tartaletas salen de los moldes prácticamente solas tras hornearlas.

Calienta al baño maría el dulce de leche, el chocolate y la mantequilla.

Trozos de chocolate, dulce de leche y mantequilla en un bol para el relleno

Junta el dulce de leche, el chocolate y la mantequilla para conseguir un sabor intenso.

Vierte la nata templada en la crema y bate con unas varillas hasta conseguir una mezcla espesa y lisa, con una textura parecida a la del fondant.

Batiendo la densa crema de chocolate con unas varillas hasta dejarla lisa

Bate la mezcla hasta que quede lisa. Debe quedar brillante y sin grumos, como un fondant.

Pon en cada tartaleta una cucharada de postre de una mermelada de frutos rojos agridulce.

Rellenando las tartaletas de masa quebrada con una capa de mermelada

Un poquito de mermelada agridulce en el fondo equilibrará de maravilla el dulzor del chocolate.

Sobre la mermelada, reparte la crema de chocolate. Si dejas enfriar un poco la crema y la pasas a una manga pastelera con boquilla, podrás crear picos decorativos.

Crema de chocolate colocada sobre la mermelada en las bases de tartaleta

Reparte la crema con una cuchara o usa una manga pastelera si buscas un acabado más profesional.

Decora con grageas de chocolate brillante y fideos de colores.

Decorando las tartaletas de chocolate con grageas y fideos de colores

El toque final: unas grageas y fideos de colores que llenan de alegría cada tartaleta.

Ya tienes listas tus tartaletas de masa quebrada con crema de chocolate.

Presentación final de las tartaletas de masa quebrada con crema de chocolate

Las tartaletas ya están listas. ¡Que aproveche!

Para que tus tartaletas con crema de chocolate parezcan salidas de una pastelería profesional, anímate a jugar con la presentación. En lugar de usar una simple cuchara, utiliza una manga pastelera con una boquilla rizada: esto creará un relieve precioso en la superficie de la crema. Si prefieres probar algo diferente a la mermelada de frutos rojos, prueba con un lemon curd o con caramelo salado, que le darán un giro completamente nuevo. Sírvelas con un buen té o café para realzar al máximo la profundidad del chocolate.

Si te sobran bases de tartaleta, puedes guardarlas perfectamente en un recipiente hermético hasta una semana. Sin embargo, una vez rellenas, es mejor disfrutarlas en un par de días conservándolas en la nevera para que la crema siga fresca y la masa no pierda su textura crujiente. Para darles un aroma extra, espolvorea el postre terminado con avellanas tostadas picadas o almendras laminadas; aportarán un crujido delicioso y una presentación aún más irresistible.