Esta tarta de queso casera con tvorog (un requesón tradicional eslavo) y gelatina es el postre ideal para la comida del domingo. El relleno de queso con trocitos de chocolate, cacahuetes y fruta escarchada, sobre una base de masa quebrada de chocolate, coronada con nata montada suave y esponjosa... Esta mezcla de texturas es una auténtica fiesta gastronómica. Yo la he preparado con gelatina en hojas, pero si usas gelatina en polvo, hidrata previamente una cucharada sopera en un poco de agua fría durante media hora. El aroma del cacao recién horneado y la suavidad del tvorog casero convertirán a este postre en el gran favorito de tu familia.

Esta espectacular y suave tarta de queso con gelatina está lista para servir. La combinación perfecta entre una base de chocolate y un relleno aireado.
Ingredientes para la masa quebrada:
- 100 g de mantequilla
- 50 g de azúcar
- 170 g de harina de trigo
- 1 huevo
- 30 g de cacao en polvo
- Una pizca de sal
- 1/2 cucharadita de canela molida
Ingredientes para el relleno:
- 300 g de tvorog (queso fresco tipo requesón)
- 50 g de azúcar glas
- 130 ml de nata líquida (20% de materia grasa)
- 4 hojas de gelatina
- 100 g de chocolate con leche
- 50 g de cacahuetes repelados
- 50 g de fruta escarchada
- Una pizca de vainillina o extracto de vainilla
Ingredientes para decorar:
- 200 g de nata para montar (35% de materia grasa)
- 15 g de azúcar glas
Cómo preparar la tarta de queso con tvorog y gelatina
Preparamos la masa quebrada de chocolate. Ablanda la mantequilla hasta que adquiera la textura de una crema espesa. Bate la mantequilla con el azúcar, añade el huevo y una pizca de sal fina, y vuelve a mezclar todo con energía. Luego, incorpora los ingredientes secos al bol: la harina de trigo, el cacao en polvo y la canela molida. Amasa bien, dale forma de disco, envuélvela en papel film y déjala reposar en la nevera durante media hora.

Empezamos por la base: mezclamos los ingredientes secos para crear una aromática masa quebrada de chocolate.
Coloca la masa de chocolate fría sobre papel de horno ligeramente engrasado con aceite de oliva. Estírala con un rodillo hasta conseguir una capa uniforme de unos 3 milímetros de grosor. Traslada la masa junto con el papel al molde.
Ajusta la masa con las manos, presionándola bien contra los bordes, y recorta el exceso. Pincha la base con un tenedor para evitar que se formen burbujas de aire durante el horneado.

Recortamos el exceso de masa y pinchamos el fondo con un tenedor para evitar burbujas durante el horneado.
Coloca una hoja de papel vegetal sobre la masa y cúbrela con alforfón (trigo sarraceno), alubias o garbanzos. Esto se llama hornear a ciegas: al mantener la masa presionada contra el molde mediante un peso, la base de la tarta quedará lisa y se horneará de manera uniforme.

Colocar un peso, como trigo sarraceno o alubias, nos ayudará a mantener la forma perfecta de los bordes al hornear.
Precalienta el horno a 180 grados Celsius. Hornea durante 15 minutos con el peso, luego saca el molde, retira el papel con las legumbres y termina de hornear la base vacía durante otros 5-6 minutos. Deja que se enfríe a temperatura ambiente antes de empezar a montar la tarta.

Dejamos enfriar la base por completo. Ahora tenemos una cesta crujiente de chocolate lista para el relleno de queso.
Preparamos el relleno. Usaremos tvorog (un queso fresco tradicional de Europa del Este, similar al requesón o al cottage muy escurrido). Frota el tvorog con el azúcar glas o bátelo con unas varillas eléctricas hasta que quede bien cremoso y sin grumos.

Trituramos el queso hasta obtener una textura suave y homogénea para que el relleno de la tarta sea muy cremoso.
Hidrata las hojas de gelatina en agua fría durante unos minutos y escúrrelas bien. Añade la gelatina a la nata ligeramente tibia, remueve para que se disuelva, y mezcla esta preparación con el tvorog.
Corta la tableta de chocolate con leche en dados pequeños y añádelos a la mezcla de queso.

Agregamos trocitos de chocolate para crear un delicioso contraste de sabor y textura en el interior de la tarta.
Pica en trozos grandes el cacahuete repelado o cualquier otro fruto seco de tu preferencia.
Incorpora la fruta escarchada cortada en cubitos, cerezas confitadas o arándanos deshidratados. Mezcla el relleno con cuidado; verás que está bastante líquido, pero no te preocupes, pronto cuajará.
Vierte el relleno en la base horneada y guarda la tarta en la nevera durante un par de horas. En este paso, te aconsejo que no la desmoldes todavía, ya que los bordes de la masa podrían humedecerse y el relleno podría desbordarse antes de que la gelatina se asiente por completo.

Vertemos la mezcla en el molde. Ahora la tarta necesita reposar en la nevera para que la gelatina cuaje bien.
Bate la nata con el azúcar glas durante unos minutos. Cuando la masa de tvorog esté completamente firme, decora tu tarta de queso y gelatina con la nata montada, unos trocitos de chocolate y frutos rojos frescos.

El toque final es la decoración con nata montada. Nuestra tarta de queso con tvorog y gelatina luce sencillamente impecable.
Para que tu tarta de queso con tvorog y gelatina luzca como la de la mejor pastelería, atrévete a experimentar con la presentación. En lugar del clásico cacahuete, puedes usar avellanas caramelizadas o almendras laminadas, y añadir un poco de ralladura de limón al relleno para darle un toque cítrico espectacular. Si prefieres un postre un poco más ligero, cambia la capa de nata montada por una fina gelatina de frutos rojos, o simplemente decora la superficie con frambuesas frescas y hojas de menta justo antes de servir.
Guarda siempre este postre en la nevera, ya que la base de gelatina es muy sensible a la temperatura ambiente. Si sobra algún trozo para el día siguiente, no te preocupes: tras pasar la noche en frío, los sabores del chocolate, los frutos secos y el queso fresco estarán aún más equilibrados e intensos. El gran secreto del éxito está en usar un tvorog graso y de buena calidad; cuanto más lo tritures hasta dejarlo homogéneo, más sedosa será la textura de tu tarta.




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