Esta sopa de queso con calabaza y picatostes es un auténtico símbolo de confort hogareño y una receta ideal para el día a día, con la que prepararás una deliciosa crema en apenas media hora. Su textura aterciopelada y su alegre color naranja son capaces de levantar el ánimo al instante, incluso en el día más gris. Para prepararla necesitarás caldo de pollo o carne, aunque también puedes usar una buena pastilla de concentrado. Normalmente aprovecho los restos de queso que tengo por la nevera; casi cualquier variedad sirve, aunque el resultado más sabroso y delicado se consigue con los clásicos quesitos en porciones (queso fundido). El sutil aroma lácteo, combinado con los matices dulzones de la calabaza madura, crea una armonía de sabores única que encanta tanto a grandes como a pequeños.

Una suave y aromática sopa de queso con calabaza, el plato perfecto para una comida reconfortante. Sírvela bien caliente con picatostes de ajo.
Ingredientes:
- 1 l de caldo de pollo
- 100 g de zanahoria
- 100 g de cebolla
- 200 g de patata
- 200 g de calabaza
- 100 g de queso fundido (tipo quesitos)
- 1 diente de ajo
- unas rebanadas de pan de trigo integral
- sal, pimienta negra, perejil fresco
Cómo preparar la sopa de queso con calabaza y picatostes
Corta una cebolla pequeña en dados. Raspa y pica finamente la zanahoria. Pon la cebolla y la zanahoria en una olla. Para esta sopa no hace falta sofreír las verduras, simplemente pon todos los ingredientes en la olla y vierte el caldo.

Empezamos picando la cebolla y la zanahoria. No hace falta sofreírlas, lo que hace que esta sopa sea mucho más ligera.
Pela la patata, córtala en dados y échala a la olla junto a la zanahoria y la cebolla.

La patata le dará a nuestra sopa de calabaza el espesor adecuado y una textura aterciopelada perfecta.
Pela una calabaza pequeña, córtala por la mitad, retira las semillas y los hilos; quédate solo con la pulpa. Corta la calabaza en láminas finas y añádela al resto de ingredientes. Por cierto, el sabor de la calabaza importa: cuanto más dulce y vibrante sea, más intenso será el sabor de la sopa.

Elige una calabaza bien madura y de color vivo; de su calidad depende directamente el sabor y el precioso color de tu futuro plato.
Cubre las verduras con caldo de pollo o de carne. Si no tienes caldo a mano, vierte un litro de agua hirviendo y añade una pastilla de caldo. Llévalo a ebullición, tapa la olla y cuece hasta que las verduras estén listas; tardarás unos 20 minutos, necesitamos que la zanahoria, la calabaza y la patata se deshagan un poco y queden muy tiernas.

Cubre las verduras con el caldo o agua. Cuece tapado durante unos 20 minutos hasta que todos los ingredientes estén muy tiernos.
Cinco minutos antes de terminar, incorpora el queso fundido desmenuzado (puedes usar quesitos en porciones), así se fundirá más rápido. Remueve bien para que los trozos de queso no se peguen al fondo.

El queso fundido aporta cremosidad a la sopa. Es mejor desmenuzarlo previamente para que se disuelva de forma más rápida y uniforme.
Salpimienta al gusto con pimienta negra recién molida. Retira la olla del fuego y tritura la sopa con una batidora de mano hasta lograr una textura cremosa. ¡Ten cuidado al sumergir la batidora en la sopa caliente, protege tus manos y tu cara de las salpicaduras!

Con ayuda de una batidora de mano, trituramos la sopa hasta conseguir una textura perfectamente lisa y cremosa. ¡Cuidado con las salpicaduras calientes!
Frota unas rebanadas de pan de trigo integral con ajo. Corta el pan en dados. Engrasa una sartén de fondo grueso con una gota de aceite vegetal y tuesta los picatostes hasta que estén dorados. También puedes secar los picatostes en el horno bien caliente; en ese caso, no necesitarás aceite.

Unos picatostes caseros con aroma a ajo son el mejor acompañamiento para esta suave crema. Tuéstalos hasta que estén bien crujientes.
Sirve la sopa de queso y calabaza en platos hondos, espolvorea con los picatostes dorados y un poco de perejil fresco finamente picado. Sirve inmediatamente. ¡Que aproveche!

Reparte la sopa en los platos y no te olvides del toque final: un buen puñado de picatostes y perejil fresco picado.
El queso fundido en porciones es un excelente sustituto económico del queso tradicional y la nata en este tipo de sopas, aportando esa característica textura melosa. Si por alguna razón el queso fundido no es de tu agrado, cuando las verduras estén listas, añade queso curado rallado (por ejemplo, cheddar o parmesano) y lleva la sopa a ebullición. Luego, vierte nata líquida y calienta unos minutos más sin que llegue a hervir. Necesitarás unos 80 g de queso y 100 ml de nata: el sabor seguirá siendo espectacular, aunque el presupuesto suba un poco. Para que tu sopa de queso con calabaza y picatostes luzca como en un restaurante, sírvela decorada no solo con perejil fresco, sino también con unas gotas de aceite de calabaza o unas pipas de calabaza tostadas. Si piensas guardar la sopa para el día siguiente, consérvala en la nevera en un recipiente hermético, pero añade los picatostes justo en el momento de servir para que mantengan su crujido. Para los amantes de los toques picantes, puedes añadir al plato una pizca de pimentón o un poco de nuez moscada rallada; estas especias realzan a la perfección el dulzor natural de la calabaza.
0 comentarios