Sopa de pescado con huevo y calabacín

Esta sopa de pescado con huevo y calabacín es la encarnación de la ligereza y la frescura en un solo plato, ideal para un menú equilibrado. El secreto de su atractivo reside en un caldo transparente y cristalino a base de pescado blanco magro, como la merluza o el abadejo, que se cuece sin una gota de grasa extra y sin sofreír antes las verduras. Al incorporar el huevo batido en el líquido hirviendo, se forman unos hilos finísimos de proteína que recuerdan a un encaje delicado, aportando al plato no solo valor nutricional, sino también un efecto visual exquisito. La combinación del suave calabacín, que absorbe al instante los aromas del mar, y el tomate vibrante crea una armonía de texturas perfecta. Es una opción excelente para quienes cuidan su figura sin estar dispuestos a sacrificar el placer gastronómico.

Preparación: 20 minutos
Cocción: 1 hora
Cantidad: 4 Porciones
Por porción
Calorías: 201 kcal
Proteínas: 26.5 g
Grasas: 3.8 g
Carbohidratos: 14.8 g

Ingredientes

  • 500 g de merluza o abadejo
  • 2 huevos
  • 1 manojo de perejil
  • 1 calabacín pequeño
  • 2 patatas
  • 1 zanahoria
  • 1 cebolla
  • 1 tomate
  • Sal y pimienta negra molida al gusto
  • 1 cebolla, hojas de laurel y granos de pimienta negra para el caldo

Cómo preparar la sopa de pescado con huevo y calabacín

Limpia el pescado: retira la fina membrana oscura de su interior y córtale las aletas y la cola. Lava el pescado a fondo bajo un chorro de agua fría.

Trozos de pescado crudo y limpio sobre una tabla de cortar de madera

Para conseguir un caldo de primera, limpia bien el pescado y lávalo bajo el grifo de agua fría.

Corta el pescado en trozos grandes. Añade una cebolla cortada en cuartos, unas hojas de laurel, una cucharadita de granos de pimienta negra y unas ramitas de perejil. Vierte 1 litro de agua fría y salpimienta al gusto.

Trozos de pescado con cebolla y ramas de perejil dentro de una olla con agua

Las verduras y especias que acompañan al pescado desde el principio aportan a la sopa una base rica y fragante.

Lleva a ebullición, retira la espuma con una espumadera y cuece el caldo de pescado a fuego lento durante unos 30 minutos. Cuela el caldo a través de un colador. Pasa el pescado a un plato, deja que se enfríe y quítale todas las espinas con cuidado.

Caldo de pescado cociéndose a fuego lento en una cazuela de cocina

Cuece el caldo a fuego muy lento y ve retirando la espuma para mantener su transparencia.

Corta la patata en dados pequeños y ponla en una olla. Incluso en la dieta más estricta no hay que renunciar a la patata: frita no aporta beneficios y suma grasas, pero un poco de patata cocida es excelente para cubrir las necesidades de muchos oligoelementos del organismo.

Dados pequeños de patata cruda en el fondo de una cazuela vacía

Corta la patata en daditos para que se haga más rápido y su tamaño encaje con el resto de las verduras.

Añade a la patata la zanahoria rallada finamente para que se cueza más rápido.

Tiras finas de zanahoria rallada cayendo sobre los dados de patata en la olla

Rallar la zanahoria finamente ayuda a que libere su color y sabor al caldo en menos tiempo.

Incorpora una cebolla finamente picada. Si lo prefieres, puedes sustituirla por un puerro más suave.

Cebolla blanca finamente picada junto a las demás verduras crudas en la olla

La cebolla da a la sopa un sutil toque dulce. Si quieres, cámbiala por un puerro más suave.

Pela el calabacín. Escalda el tomate con agua hirviendo, enfríalo y quítale la piel. Córtalos en dados y añádelos al resto de los ingredientes.

Dados de calabacín y tomate pelado añadidos al resto de hortalizas picadas

El calabacín y el tomate pelado llenan de frescura el plato y le dan una textura mucho más interesante.

Vierte el caldo de pescado colado en la olla.

Caldo de pescado claro cubriendo las verduras troceadas en la cazuela

Junta el caldo de pescado bien colado con las verduras preparadas para seguir cocinando la sopa.

Lleva todo a ebullición y ajusta de sal, teniendo en cuenta que el caldo ya tiene sabor. Cuece a fuego medio entre 15 y 20 minutos, hasta que las verduras estén completamente tiernas.

Sopa de verduras hirviendo suavemente en la olla al fuego

Deja que las verduras se ablanden por completo para que absorban todo el sabor marinero del caldo.

Casca los huevos frescos en un bol y bátelos un poco con un tenedor.

Huevos crudos en un pequeño bol de cristal siendo batidos con un tenedor

Bate los huevos suavemente con un tenedor hasta mezclar yema y clara antes de echarlos a la olla.

Vierte el huevo batido en forma de hilo fino sobre la sopa hirviendo mientras remueves, y llévala de nuevo a ebullición. El huevo cuajará al instante formando unos hilos blanquecinos muy apetitosos. Deja que dé un último hervor por seguridad alimentaria.

Hilos finos de huevo cuajado formándose dentro de la sopa de pescado hirviendo

Al echar el huevo, remueve sin parar para formar esos atractivos y finos hilos cuajados en el caldo.

Pica finamente el perejil fresco; necesitarás unas 2 cucharadas soperas. Añádelo a la sopa y espolvorea con un toque de pimienta negra molida.

Perejil fresco picado espolvoreándose en la superficie de la sopa terminada

El perejil fresco y la pimienta negra realzan el sabor del pescado y dan mucho color al plato.

Reparte los trozos de pescado cocido limpios de espinas en los platos. Sirve la sopa de pescado con huevo y calabacín bien caliente. ¡Que aproveche!

Plato hondo de sopa de pescado lista con perejil fresco vista desde arriba

Antes de servir, asegúrate de poner en cada plato unos trozos de pescado cocido limpio de espinas.

Para que esta sopa de pescado brille aún más, acompáñala con una rebanada de pan integral o unos picatostes caseros frotados con ajo. Si quieres darle un toque mediterráneo, atrévete a aliñarla con unas gotas de zumo de limón o una pizca de tomillo seco justo al final de la cocción. Para lograr un sabor más intenso, puedes jugar con distintos tipos de pescado, combinando, por ejemplo, pescado blanco con un toque de salmón, lo que hará el caldo mucho más profundo y aromático.

El consumo regular de pescado es un camino sencillo hacia la longevidad y un sistema inmunológico fuerte, ya que está repleto de proteínas muy digestibles y oligoelementos esenciales. Lo bueno de esta sopa es que se adapta fácilmente a cada temporada: en invierno, añádele un poco de raíz de apio para hacerla más reconfortante; en verano, sé más generoso con las hierbas frescas. El secreto principal de su éxito reside en colar el caldo a conciencia: es este pequeño detalle el que transforma una sencilla sopa casera en un plato elegante y digno de restaurante.