El shashlik es mucho más que unas simples brochetas de carne; es un símbolo de reuniones al aire libre, picnics y celebraciones en toda Europa del Este y Asia Central. Tradicionalmente cocinado sobre brasas de carbón, su aroma ahumado y su carne jugosa evocan recuerdos de días soleados y buena compañía. Pero, ¿quién dice que no podemos disfrutar de esta delicia en cualquier momento del año? Esta receta adapta el clásico shashlik de pollo para que puedas prepararlo fácilmente en tu horno. El resultado es una carne increíblemente tierna y llena de sabor, gracias a un marinado sencillo pero potente que te transportará directamente a una dacha de verano. ¡Prepárate para sorprender a todos con el sabor auténtico del shashlik sin salir de casa!
Ingredientes para el shashlik de pollo al horno
- 800 g de filete de pollo
- 1 cebolla
- 4 dientes de ajo
- 2 cucharaditas de pimentón dulce
- 1 manojo pequeño de perejil
- 3 cucharadas de aceite vegetal
- 10 g de sal fina de mesa sin aditivos
Modo de preparación del shashlik de pollo al horno
Cortamos el filete de pollo refrigerado en trozos grandes. El pollo se cocina rápido, así que para que la carne conserve su jugosidad, no es necesario cortarlo en trozos pequeños; el tamaño de los cubos debe ser de aproximadamente 3 centímetros.
Comenzamos a marinar el shashlik (brochetas de carne marinada, populares en Europa del Este y Asia Central). Uno de los ingredientes principales del marinado no es el vinagre, como muchos suelen pensar, sino el jugo de cebolla. El proceso de picar la cebolla es bastante «intenso», pero de cualquier manera posible, tendrás que rallar finamente una cabeza de cebolla y mezclarla con el pollo. Una batidora de vaso es una ayuda indispensable en este caso.
Aplastamos los dientes de ajo con un cuchillo y los picamos finamente. Por cierto, si usas una batidora, puedes triturar la cebolla y el ajo juntos hasta obtener una pasta.
Picamos finamente un pequeño manojo de perejil. Espolvoreamos los trozos de carne con pimentón dulce molido y las hierbas picadas.
Mezclamos bien la carne y las especias para que el jugo de cebolla, el ajo y el pimentón se impregnen en el pollo.
Ahora añadimos un aceite vegetal o de oliva de buena calidad. El filete de pollo no es la parte más jugosa del ave, por lo que necesita grasa para quedar tierno. Mezclamos cuidadosamente la carne con el aceite, sellando así los jugos de la carne.
En este punto, salamos el shashlik con sal fina de mesa sin aditivos. Cubrimos el bol con varias capas de film transparente y lo metemos en el refrigerador durante 1-3 horas.
Ensartamos los trozos de filete de pollo en las brochetas. Para cocinar shashliks en casa, tengo unas brochetas pequeñas hechas a medida que caben perfectamente en el horno. Las brochetas que se usan para cocinar la carne en la lumbre suelen ser bastante largas y puede ser problemático meterlas en un horno convencional.
En lugar de brochetas de metal, se pueden usar brochetas de madera, previamente remojadas en agua fría durante varias horas (para que no se quemen en el horno).
Cubrimos una bandeja de horno con dos capas de papel de aluminio para hornear y colocamos las brochetas con el shashlik de manera que la carne quede suspendida y no toque la bandeja.
Precalentamos el horno a 230 grados, horneamos primero en modo normal durante 15 minutos, luego cambiamos al modo «grill» y doramos el shashlik durante otros 5-6 minutos, dándoles la vuelta para que se doren uniformemente por todos los lados.
¡Y ahí lo tienes! Unas brochetas de shashlik de pollo doradas, aromáticas y listas para disfrutar. Sírvelas calientes, directamente del horno, acompañadas de pan plano, una ensalada fresca de tomate y pepino, o una salsa de yogur con ajo y eneldo para una experiencia completa. Este plato es perfecto para compartir, reuniendo a familiares y amigos alrededor de la mesa para disfrutar de una comida reconfortante y llena de tradición. Esperamos que esta receta te inspire a explorar los sabores de otras culturas y a crear nuevos recuerdos en tu cocina. ¡Buen provecho!









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