Descubre el placer de curar tu propio pescado en casa con esta sencilla receta de salazón de salmón rosado en seco. No solo es una alternativa mucho más económica que comprarlo ya preparado, sino que además te permite controlar la calidad de los ingredientes y ajustar el punto de sal a tu gusto. El salmón rosado, conocido por su carne tierna y sabor suave, es ideal para este método. El resultado es un pescado increíblemente sabroso y con una textura firme, perfecto para servir como aperitivo, en tostas con queso crema o para enriquecer tus ensaladas. ¡Anímate a probarlo y verás qué fácil es disfrutar de este manjar casero!
Ingredientes para la salazón de salmón rosado en seco
- 1 salmón rosado (700-800 g)
- 1 cucharada de sal marina
- 1 cucharada de azúcar
Método de salazón de salmón rosado en seco
Quienes tienen la oportunidad de salar pescado fresco, seguramente saben cómo hacerlo mejor que yo. Aquí les contaré cómo manejar el pescado congelado, ya que tengo bastante experiencia en ello. Sacamos el salmón rosado del congelador y lo colocamos en un plato grande o una bandeja. Lo dejamos descongelar durante varias horas en la balda inferior del frigorífico. El pescado se descongelará lentamente; no pasa nada si queda un poco congelado, de hecho, será más fácil de limpiar.
Limpiamos el salmón rosado. Cortamos la cabeza y las aletas. Lo evisceramos y lo lavamos con agua fría. Las escamas se pueden dejar, no molestan. La piel es necesaria para mantener el filete entero. ¡Nunca laves el pescado fresco con agua caliente, siempre con agua fría!
Retiramos la espina central y las espinas. Hacemos un corte a lo largo del lomo por ambos lados. Con un cuchillo fino y afilado, separamos los filetes de la espina central. Luego, con unas pinzas, retiramos todas las espinas visibles. Si notas manchas oscuras (sangre) en el filete, retíralas con el cuchillo. Estas manchas no afectan al sabor, pero sí un poco a la apariencia.

Colocamos el filete de salmón rosado con la piel hacia abajo en un recipiente de cristal de tamaño adecuado.
Para la salazón en seco del pescado, utiliza un recipiente de cristal, ya que es fácil de lavar y no retiene olores. Colocamos el filete de salmón rosado con la piel hacia abajo en un recipiente de cristal de tamaño adecuado.
Mezclamos la sal marina y el azúcar. Espolvoreamos uniformemente el filete de salmón rosado con la mezcla de sal y azúcar.
Colocamos un filete sobre el otro, presionando ligeramente.
Cubrimos el recipiente con film transparente y presionamos el salmón con algún peso. Puedes usar una tabla o un plato y colocar encima un bote con agua.
Guardamos el pescado en la balda inferior del frigorífico durante 48 horas. Pasado este tiempo, retiramos el peso y el film transparente, y el pescado está listo. En este punto, verás que el pescado ha soltado agua; esto se debe a que la sal y el azúcar han deshidratado el filete. Escurrimos el agua y secamos el salmón rosado con papel de cocina. Si quedan granos de sal en el filete, enjuágalo con agua fría hervida y sécalo bien con papel de cocina.
Antes de cortar el salmón salado, coloca el filete en el congelador durante 15-20 minutos. El pescado se pondrá más firme, se congelará ligeramente y será más fácil cortarlo en lonchas finas. Corta el filete separándolo de la piel en un ángulo ligero.
¡Y ya está! Ahora tienes un delicioso salmón rosado curado, listo para disfrutar. Sírvelo en finas lonchas sobre pan tostado con un poco de eneldo fresco y queso crema, o incorpóralo a tus platos de pasta y ensaladas para darles un toque gourmet. Para conservarlo, envuelve bien el filete en film transparente y guárdalo en el frigorífico, donde se mantendrá en perfectas condiciones durante una semana. Esperamos que esta receta te inspire a experimentar en la cocina y a compartir momentos inolvidables alrededor de la mesa. ¡Buen provecho!









0 comentarios