¿Quién puede resistirse al delicioso sabor ahumado de un buen pollo a la barbacoa? Aunque tradicionalmente se asocia con parrillas al aire libre y días soleados, esta receta te demostrará que puedes conseguir ese mismo sabor irresistible directamente en tu horno. Es la solución perfecta para cuando el clima no acompaña o simplemente te apetece una comida espectacular sin complicaciones. Prepárate para descubrir cómo una salsa casera y un par de trucos pueden transformar unos simples muslos de pollo en un plato memorable, jugoso por dentro y con una piel crujiente y caramelizada por fuera.
Ingredientes para el pollo barbacoa al horno
- 2 cuartos traseros de pollo
- 1 cucharadita de miel
- 1 cucharadita de pasta de soja (una pasta fermentada de soja, similar al miso)
- 1 cucharada de salsa de soja
- 1/2 cucharadita de pimienta blanca molida, pimienta roja molida y pimentón dulce
- 1 cucharada de aceite de oliva
- 2 dientes de ajo
- 1/2 vaina de chile
- humo líquido al gusto (opcional)
- sal al gusto
Cómo preparar pollo barbacoa al horno
Lavamos dos cuartos traseros de pollo grandes con agua fría y los secamos con papel de cocina. Atamos los muslos con hilo de cocina para que mantengan su forma. Calentamos una sartén de fondo grueso. Colocamos los cuartos traseros en la sartén seca y muy caliente.
Doramos los cuartos traseros por un lado a fuego fuerte durante 3 minutos, les damos la vuelta y los cocinamos el mismo tiempo por el otro lado, sazonando con sal al gusto durante el proceso. Precalentamos el horno a 180 grados Celsius. Metemos la sartén con el pollo en el horno precalentado durante 30 minutos.
Mientras el pollo se cocina, preparamos la salsa que le dará el aroma y el aspecto de barbacoa. En un bol, mezclamos la pasta de soja (una pasta fermentada de soja, similar al miso), la miel y la salsa de soja. La pasta de soja se puede sustituir por pasta de tomate concentrada.
Añadimos la pimienta blanca y roja molida, el pimentón dulce molido y una pizca de sal.
En un mortero, machacamos dos dientes de ajo con una pizca de sal hasta obtener una pasta. Limpiamos la vaina de chile de semillas y la añadimos al ajo. Se puede usar tanto chile seco como fresco.
Añadimos la pasta de ajo y chile a la salsa, vertemos el aceite de oliva y mezclamos bien hasta que quede homogéneo. El humo líquido (un condimento que aporta sabor ahumado) le dará al pollo asado el aroma a hoguera que le falta; una cucharadita es suficiente. Si no te gusta este producto, el plato quedará delicioso igualmente sin él.
Después de 20 minutos, sacamos la sartén con el pollo del horno. Subimos la temperatura del horno a 200 grados Celsius.

Después de 10 minutos, volvemos a sacar la sartén, rociamos el pollo con sus jugos y aplicamos el resto del glaseado
Cubrimos los cuartos traseros con una capa gruesa de la salsa de glaseado. Untamos solo por la parte de arriba, intentando que la salsa no gotee en la sartén, ya que se quemará.
Devolvemos el pollo glaseado al horno bien caliente.
Después de 10 minutos, volvemos a sacar la sartén, rociamos el pollo con sus jugos y aplicamos el resto del glaseado. Metemos el pollo de nuevo en el horno por un par de minutos más, para que la salsa se dore casi hasta ennegrecerse.
El pollo barbacoa al horno está listo: jugoso, tierno y con una apetitosa piel dorada oscura. Lo servimos en la mesa con una ensalada de verduras o verduras encurtidas.
¡Y ahí lo tienes! Un pollo barbacoa al horno que no tiene nada que envidiar al de una parrilla de verdad. La piel queda oscura y caramelizada, mientras que la carne se mantiene increíblemente jugosa y llena de sabor. Sírvelo caliente acompañado de una ensalada fresca de col, unas mazorcas de maíz a la parrilla o tu guarnición favorita. Este plato es perfecto para una cena familiar entre semana o para sorprender a tus invitados el fin de semana. ¡Anímate a probarlo y lleva el sabor de la barbacoa a tu cocina en cualquier época del año! ¡Buen provecho!











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