El plov más rápido del mundo —o plov de cuscús— es un auténtico salvavidas para cualquier día ajetreado entre semana. Los ingredientes son los mismos que en las recetas clásicas del plov (el tradicional pilaf de Asia Central de arroz cocinado con carne, zanahoria y especias), pero aquí sustituimos el arroz por esta delicada sémola de origen magrebí. El cuscús, elaborado a partir de trigo duro, absorbe al instante todos los jugos aromáticos de la carne y el toque cálido del pimentón dulce. Si buscas preparar una cena reconfortante y llena de sabor sin complicarte en la cocina, esta versión te encantará: tendrás el plato en la mesa en menos de media hora.

Un plov de cuscús aromático y suelto, con carne tierna y verduras llenas de color: una alternativa original al plov tradicional.
Ingredientes
- 300 g de carne magra (ternera, cerdo o cordero)
- 200 g de cuscús
- 1 zanahoria grande
- 1 cebolla
- 1 diente de ajo
- 1 guindilla fresca o chile (opcional)
- 1/2 pimiento rojo carnoso
- 1 cucharadita de pimentón dulce
- Aceite vegetal suave (p. ej., de girasol) y aceite de oliva virgen extra
- Sal y pimienta
- 1 cucharada de fécula de patata, maicena o harina
- Unas ramitas de cilantro fresco
Modo de preparación
Corta la carne magra en dados de aproximadamente un centímetro y medio. Espolvorea la carne troceada con sal y mezcla bien.
Echa la fécula de patata o la maicena en una bolsa de plástico. Mete la carne troceada dentro y agita bien. El almidón cubrirá los dados con una capa fina y el exceso se quedará en la bolsa. Este truco sellará los jugos para que cada bocado quede tierno y jugoso por dentro.
Pon el cuscús en un cazo de fondo grueso. Añade una cucharada de aceite de oliva virgen extra, incorpora una ramita de tomillo o hisopo (opcional) y sala al gusto.

Mezclamos el cuscús con aromático aceite de oliva virgen extra y una ramita de tomillo antes de hidratarlo.
Vierte 400 ml de agua hirviendo en el cazo con el cuscús. Lleva a ebullición, baja el fuego al mínimo y tapa bien el cazo. Cocina durante 5 minutos, apaga el fuego y deja reposar el cuscús tapado.
Corta la zanahoria en bastones gruesos. Calienta aceite vegetal suave (como el de girasol) en un wok o en una cazuela amplia. Cuando el aceite esté bien caliente, echa la zanahoria. Saltea a fuego fuerte durante unos minutos, retírala con una espumadera y resérvala en un bol.

Salteamos rápidamente la zanahoria a fuego fuerte hasta que se dore ligeramente para que mantenga su forma.
Sin retirar la sartén del fuego, echa en ese mismo aceite la carne rebozada en almidón. Dórala a fuego vivo hasta que tome un bonito color tostado.
Pica la cebolla en dados pequeños y lamina fino el ajo. Retira las semillas de la guindilla fresca y pícala menuda. Incorpora la cebolla, el ajo y la guindilla a la carne dorada. Rehoga el conjunto durante unos minutos hasta que la cebolla esté tierna y transparente.

Añadimos a la carne dorada la cebolla, el ajo y la guindilla para darle un toque picante y mucho aroma.
Trocea medio pimiento rojo carnoso en dados pequeños. Échalo en la sartén y espolvorea el pimentón dulce.
Devuelve la zanahoria salteada al wok. Cocina las verduras con la carne durante 5 minutos a fuego fuerte, removiendo sin parar para que nada se queme. Pon a punto de sal a tu gusto, teniendo en cuenta que la carne ya lleva sal.

Devolvemos la zanahoria salteada al wok junto al resto de verduras y la carne para cocinarlo todo junto.
Incorpora el cuscús ya listo al wok. También podrías ahorrarte un paso y echar el cuscús en crudo directamente en la sartén, verter el agua, tapar y dejar que se haga ahí mismo. Pero a mí me gusta prepararlo por separado: así las verduras no absorben el agua y el plov queda mucho más suelto.
Mezcla bien todos los ingredientes y calienta el conjunto un par de minutos a fuego medio para que se integren los sabores.
Sirve el plov de cuscús en una fuente honda formando una montañita. Espolvorea con cilantro fresco recién picado y llévalo a la mesa bien caliente. ¡Que aproveche!

Servimos el plov de cuscús formando una montañita en una fuente bonita y espolvoreamos con cilantro fresco.
A este plato tan sabroso le va de maravilla un acompañamiento de cebolla morada cortada en pluma muy fina y marinada previamente en vinagre de vino con una pizca de azúcar y zumaque (una especia oriental de toque cítrico y afrutado). También puedes servir este plov de cuscús con verduras frescas, como unos tomates jugosos aliñados con cilantro, o con una salsa ligera de yogur natural con ajo y hierbabuena, ideal para equilibrar el punto picante de la guindilla.
Si te sobra comida, guárdala en un recipiente hermético en la nevera durante un máximo de dos días. Para recalentar el plov sin que el cuscús se reseque, rocíalo con un par de cucharadas de agua o caldo, tápalo y caliéntalo a fuego suave o en el microondas. La próxima vez, si te apetece variar, prueba a sustituir la carne por pechuga de pollo o pavo: el plato quedará aún más ligero y se hará en un suspiro.







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