Un paté de verduras asadas suave y cremoso es un auténtico tesoro para quienes valoran los aperitivos naturales y equilibrados. En esta receta, el sabor neutro del calabacín sirve como base jugosa, mientras que las manzanas horneadas y el pimiento rojo aportan un equilibrio afrutado y vegetal único. La asafétida —una antigua especia oriental— le da una profundidad de sabor especial, llenando la cocina de un aroma reconfortante que recuerda a la cebolla y el ajo pochados. Gracias a la cocción lenta en el horno, las verduras se caramelizan y adquieren una textura sedosa que, tras pasar por la batidora, se convierte en una crema exquisita perfecta para las tostadas del desayuno o un almuerzo ligero.

¡El suave y aromático paté de verduras ya está listo! Sírvelo con unas tostadas crujientes o pan recién horneado como aperitivo saludable.
Ingredientes
- 600 g de calabacines
- 200 g de cebolla
- 1 cabeza de ajo
- 250 g de manzanas agridulces
- 150 g de pimiento rojo
- 50 g de aceite de oliva o de girasol
- 1/2 cucharadita de pimentón dulce y 1/2 de asafétida
- Sal y azúcar al gusto
Elaboración del paté de verduras asadas al horno
Pela los calabacines y retira la parte central esponjosa con las semillas. Córtalos en dados grandes.

Es mejor elegir calabacines jóvenes para este paté, pero si ya están muy maduros, acuérdate de pelarlos y quitarles las semillas más duras.
Coloca las verduras en una bandeja o fuente profunda para horno. Empieza poniendo los dados de calabacín.

Colocamos los calabacines como primera capa en la fuente; serán la base jugosa de nuestro futuro paté.
Corta la cebolla en gajos gruesos y añádela a la fuente con los calabacines. Si la picas muy fina podría quemarse durante el horneado, así que es mejor cortarla en gajos; si usas cebollas pequeñas, córtalas por la mitad o en cuartos.

Corta la cebolla en trozos grandes para evitar que se queme durante el horneado prolongado y suelte todo su jugo sobre las verduras.
Pela una cabeza de ajo, corta los dientes por la mitad y agrégalos a la fuente junto a la cebolla.

El ajo aportará a las verduras asadas un toque picante y un aroma inconfundible que se potenciará en el horno.
Descorazona unas manzanas agridulces, córtalas en gajos grandes y repártelas sobre las verduras.

Las manzanas agridulces son el ingrediente secreto que equilibrará el sabor de las verduras y dará una textura delicada al paté.
Corta el pimiento rojo por la mitad, retira el tallo y las semillas, y lávalo bajo el grifo. Córtalo en trozos grandes y súmalo al resto de ingredientes.
Vierte en la fuente aceite de oliva o de girasol. Es preferible usar un aceite de oliva suave; reserva el aceite de oliva virgen extra para ensaladas, ya que pierde propiedades a altas temperaturas.
Añade sal y azúcar al gusto. Por experiencia, recomiendo 1 o 1,5 cucharaditas rasas de sal y 2 o 3 cucharaditas rasas de azúcar. Siempre es mejor quedarse corto, ya que podrás corregir la sazón al final.

El azúcar ayudará a que las verduras se caramelicen, lo que dará al paté un sabor más profundo e intenso.
Espolvorea pimentón dulce y asafétida. La asafétida es una especia oriental que, aunque no es habitual en todos los supermercados, se encuentra fácilmente en tiendas de alimentación india. Combina a la perfección con las verduras. Si no la tienes, quedará igual de rico, pero anímate a probarla: no te arrepentirás. Remueve muy bien todo para que el aceite y las especias impregnen los trozos y no se quemen en el horno.

La asafétida y el pimentón son los aliados perfectos para las verduras asadas. Remueve todo bien para que las especias se distribuyan por igual.
Precalienta el horno a 180 ºC y hornea las verduras durante unos 50 minutos. No las cubras, deja que la humedad se evapore de forma natural. Remueve 2 o 3 veces durante el horneado para que se hagan de manera uniforme.

Tras 50 minutos de horneado, las verduras estarán tiernas y desprenderán un gran aroma. Toda la humedad sobrante se habrá evaporado.
Pasa las verduras asadas al vaso de la batidora y tritura durante unos minutos hasta obtener una textura cremosa. Será muy fácil, ya que tras casi una hora de horneado prácticamente se habrán convertido en puré.
Pasa el paté de verduras asadas a un tarro de cristal seco y esterilizado. En cuanto se enfríe, guárdalo en la nevera.

Pasa el paté ya preparado a un tarro limpio. Cuando se enfríe, ganará espesor y estará aún más sabroso.
La mejor manera de servir este paté de verduras asadas es sobre una rebanada de pan sin levadura tostado o una baguette integral. Si buscas un contraste de texturas, espolvorea el montadito con pipas de girasol tostadas o nueces picadas. Los amantes de las emociones más intensas pueden añadir a la mezcla una pizca de copos de chile o unas gotas de zumo de limón justo antes de servir, lo que realzará el dulzor de los ingredientes horneados. Para que el paté de verduras asadas se mantenga fresco durante más tiempo, consérvalo en un tarro de cristal hermético en la nevera. Al no llevar ingredientes muy perecederos, mantendrá todo su sabor en perfectas condiciones de 3 a 4 días. Esta preparación casera te solucionará un picoteo rápido o servirá como guarnición saludable para acompañar un plato de arroz o espelta, aportando fibra y vitaminas a tu dieta sin sumar calorías de más.



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