Este paté de calabacín y queso es una reinterpretación moderna del clásico "caviar de verduras" eslavo, que gracias al toque de queso crema se transforma en una mousse exquisita. En verano, cuando los calabacines están en su mejor momento, muy jugosos y tiernos, este plato se convierte en un auténtico favorito en la cocina. El pimiento rojo dulce y los tomates maduros le dan a la crema un tono cálido y apetecible, mientras que el fuego lento permite que todos los aromas se fundan en perfecta armonía. Es ideal para empezar el día, ya que aporta ligereza y energía sin sumar calorías de más.

Un apetitoso sándwich con este suave paté de verduras. El queso crema aporta una textura sedosa y suaviza el sabor del calabacín.
Ingredientes
- 2 calabacines pequeños
- 1 cebolla
- 1 tomate
- 1 pimiento rojo
- 1 guindilla
- 2 dientes de ajo
- 200 g de queso crema (tipo Philadelphia)
- Mantequilla y aceite (de oliva o girasol)
- Sal, pimienta, pimentón dulce, azúcar
Cómo preparar el paté de calabacín y queso
Pon una cucharada de mantequilla y otra de aceite (de oliva o girasol) en una sartén honda. Cuando se caliente, añade la cebolla y los dos dientes de ajo finamente picados, y sofríe durante 5-7 minutos hasta que estén tiernos.

Empezamos sofriendo la cebolla hasta que esté translúcida y tierna. Será la base aromática de nuestro paté.
Corta los calabacines tiernos en rodajas finas o dados; si son más maduros, pélalos y quítales las semillas antes de picarlos. Añade el calabacín a la sartén con la cebolla pochada.

Usa calabacines tiernos con piel fina para aprovecharlo todo. Córtalos en rodajas e incorpóralos a la cebolla.
Limpia de semillas el pimiento rojo, córtalo en dados y añádelo a la sartén. Te recomiendo usar pimiento rojo y tomates maduros; si usas pimiento verde, el color del paté será menos apetitoso.

El pimiento rojo no solo aporta dulzor, sino que también le da un color vibrante y muy apetecible a la crema.
Si te gusta el toque picante, añade a las verduras una guindilla limpia de semillas y bien picada. Si prefieres la comida suave, simplemente sáltate este paso.

Si disfrutas de los sabores potentes, añade un poco de guindilla. Si prefieres un sabor suave, puedes omitirla.
Corta el tomate en dados y únelo al resto de las verduras. Si el tomate está muy maduro, puedes pelarlo antes (hazle un corte en cruz en la base, escáldalo un minuto en agua hirviendo, enfríalo en agua con hielo y retira la piel). También puedes usar puré de tomate o kétchup en lugar del tomate fresco (2-3 cucharadas de kétchup espeso).
Añade sal al gusto, una pizca de azúcar, una cucharadita de pimentón dulce molido y un toque de pimienta negra y cayena molida.

Sazona con sal, azúcar y pimentón. Las especias potenciarán el sabor de las hortalizas y harán el paté más aromático.
Tapa las verduras y cocina a fuego lento durante unos 20-25 minutos, hasta que el calabacín esté muy tierno. Prueba las verduras; en este punto, puedes añadir una gotita de vinagre balsámico si te apetece.

Guisamos las verduras tapadas hasta que estén muy blanditas, facilitando así un triturado perfecto y sedoso.
Tritura las verduras cocinadas con una batidora de mano o pásalas dos veces por el pasapurés para lograr una textura muy lisa y homogénea. Deja que este puré de verduras (conocido en Europa del Este como «caviar de calabacín») se enfríe a temperatura ambiente.
Incorpora el queso crema al puré de calabacín ya frío. Elige un queso suave, cremoso y con buen porcentaje de grasa, para que aporte untuosidad.

El ingrediente secreto es el queso crema. Convierte un simple puré de verduras en un paté gourmet para untar.
Mezcla muy bien el queso con las verduras trituradas y ¡listo!

Integra muy bien todos los componentes. El paté adquirirá un bonito tono pastel y una textura muy delicada.
Pasa tu paté de calabacín y queso a un tarro de cristal limpio y seco, y guárdalo en la nevera. Esta crema para untar se conserva en perfecto estado en frío un máximo de 2 días.

Lo mejor es guardar la crema en un recipiente de cristal dentro de la nevera. Es perfecta para un picoteo rápido.
Para que este paté de calabacín y queso brille con luz propia, sírvelo sobre rebanadas de pan integral tostadas en la sartén hasta que estén crujientes. Puedes coronar la tosta con un poco de eneldo fresco o albahaca, y espolvorear unas semillas de sésamo tostadas para darle un contraste de texturas muy interesante. Si buscas algo más contundente, acompáñalo con un huevo escalfado o unas finas lonchas de salmón ahumado.
Como la receta lleva queso crema fresco, debes conservar la mezcla siempre en la nevera, dentro de un tarro de cristal bien cerrado. Procura prepararlo en porciones pequeñas para consumirlo en un par de días, aprovechando así todo el dulzor natural y la frescura de las hortalizas. Si te apetece experimentar, prueba a sustituir el queso crema tradicional por uno a las finas hierbas o con ajo; le dará un toque extra muy sabroso.


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