Paté de calabacín con queso bryndza

Una gran idea para el desayuno es este paté vegetal de calabacín con queso bryndza (queso en salmuera). Tuesta una rebanada de pan, ponle una cantidad generosa de paté, acompáñalo con una buena taza de café y ya tienes asegurado un inicio de día con energía. El calabacín, gracias a su pulpa tierna, adquiere al rehogarlo un sutil toque a frutos secos que realza el sabor salado y ligeramente intenso del queso. Este plato evoca la tradición mediterránea de las cremas de verduras para untar, donde se valora por encima de todo la frescura del producto de temporada. Es cierto que este paté no dura mucho tiempo, pero es perfecto para consumirlo en un par de días: es sabroso, muy fácil de preparar y tremendamente saludable.

Preparación: 10 minutos
Cocción: 25 minutos
Cantidad: 4 Porciones
Por porción
Calorías: 176 kcal
Proteínas: 8.6 g
Grasas: 13.6 g
Carbohidratos: 5.5 g

Ingredientes

  • 200 g de calabacín
  • 100 g de zanahoria
  • 50 g de cebolla
  • 2 huevos cocidos
  • 100 g de queso suave bryndza (o queso feta tierno)
  • 25 ml de aceite de oliva
  • 1/2 chile rojo picante
  • sal y pimentón

Elaboración del paté de calabacín con queso bryndza

Pica la cebolla en dados pequeños. Corta el chile picante por la mitad, retira las semillas y las membranas. Corta el chile limpio en aros. Vierte un chorrito de aceite de oliva o de girasol en una sartén ancha de fondo grueso. Echa la cebolla y el chile picados, y añade una pizca de sal. Pocha la cebolla hasta que esté tierna, unos 5 minutos. Si no te gusta la comida picante, simplemente omite el chile.

Cebolla picada y aros de chile rojo sofriéndose en una sartén

Empezamos la receta pochando la cebolla y el pimiento picante. Si no te gusta el picante, puedes omitir el chile sin problema.

Pela y lava muy bien la zanahoria. Rállala usando un rallador de verduras grueso. Añádela a la cebolla y rehoga todo junto durante otros 5 minutos.

Zanahoria rallada añadiéndose a la cebolla en la sartén

Incorporamos la zanahoria rallada a la cebolla. Le dará al paté un precioso color dorado y un ligero toque dulce.

Ralla el calabacín (mejor si es tierno) directamente con su piel. Incorpóralo a la sartén con el resto de las verduras. Si utilizas un calabacín más maduro o grande, pélalo y retira las semillas antes de rallarlo.

Calabacín rallado con piel añadiéndose al sofrito de verduras

Puedes rallar los calabacines tiernos directamente con su piel. Se cocinan muy rápido y conservan al máximo sus propiedades.

Cocina las verduras a fuego medio durante unos 10 minutos, removiendo con una espátula. No hace falta echar más sal ahora. Primero, ya le pusimos una pizca a la cebolla, y segundo, el queso bryndza (o queso feta) es bastante salado. Si hace falta, ya rectificaremos de sal al final.

Verduras rehogadas y tiernas cocinándose en la sartén

Rehogamos las verduras hasta que estén tiernas. En este paso no hace falta salar, el sabor principal lo aportará el queso.

Pasa las verduras rehogadas a una tabla de cortar. Pícalas finamente con un cuchillo cebollero o una hachuela de cocina. Así matamos dos pájaros de un tiro: conseguimos un picadillo de verduras con la textura perfecta y ayudamos a que se enfríen rápidamente.

Verduras pochadas picándose finamente con un cuchillo en una tabla

Picamos muy fina la mezcla de verduras con un cuchillo. Así logramos la textura ideal del paté y ayudamos a que se enfríen.

Ralla los huevos duros. Añádelos a las verduras picadas y repásalo todo junto con el cuchillo. Por cierto, ¿sabes cómo cocer un huevo duro a la perfección? Sácalo de la nevera con antelación, ponlo en un cazo y cúbrelo con agua fría. Llévalo a ebullición y, justo cuando rompa a hervir, apaga el fuego y deja el huevo en esa agua caliente durante 10 minutos más. Luego enfríalo y pélalo; verás que la clara no queda con textura de goma.

Huevos duros rallados mezclándose con el picadillo de verduras

Añadimos los huevos duros rallados. Harán que el sabor del paté sea mucho más saciante y equilibrado.

Mezcla las verduras picadas y el huevo rallado con el queso bryndza (un queso de oveja en salmuera). En esta receta usamos un bryndza tierno y suave, similar a un queso crema pero con un sabor más intenso y salado. Si no lo encuentras, puedes usar queso feta, el resultado es prácticamente el mismo.

Queso desmigado añadiéndose al bol con verduras y huevo

Utiliza un queso bryndza tierno o queso feta. Se funden fácilmente con las verduras tibias, creando una textura muy cremosa.

Mezcla todos los ingredientes a conciencia. Prueba el paté y, si es necesario, rectifica de sal a tu gusto.

Ingredientes del paté de calabacín y queso mezclándose en un bol

Mezclamos muy bien todos los componentes. Este es el momento perfecto para probar el paté y rectificar de sal si fuera necesario.

Pasa este delicioso paté de calabacín y queso a un tarro de cristal limpio y seco que cierre herméticamente. Guárdalo en la nevera. ¡Ten en cuenta que no debe conservarse más de 48 horas!

Paté de calabacín transferido a un tarro de cristal con tapa

Pasa el producto terminado a un tarro con tapa. Conserva el paté en la nevera y consúmelo en un plazo máximo de 48 horas.

Prepárate un sándwich riquísimo con este paté vegetal: quítale la corteza al pan de molde, unta las rebanadas con el paté y córtalas en triángulos. Corta medio pepino fresco en rodajas muy finas. Coloca el pepino sobre el paté, tapa con otra rebanada de pan y ponle un peso encima (como una tabla de cortar) durante una hora. Esta técnica hará que los sabores se integren y que el pan se impregne de los aromas de la verdura. El paté de calabacín con queso también queda espectacular si le espolvoreas unas pipas de girasol o de calabaza tostadas por encima para darle un toque crujiente. Si te apetece experimentar, prueba a añadir un poco de eneldo fresco picado a la mezcla, o sustituye el bryndza por queso feta para conseguir un regusto más suave y mantecoso. Conserva este aperitivo siempre en la nevera, dentro de un recipiente de cristal, y consúmelo en un plazo máximo de dos días. Recuerda que el gran secreto para lograr una textura perfecta es picar las verduras a mano con un cuchillo; así se mantienen los jugos de los ingredientes, a diferencia de lo que ocurre con la batidora, que podría convertir la mezcla en un puré demasiado líquido.