Los pastelitos de masa quebrada con mermelada y almendras son un capricho digno de cualquier mesa festiva. Esta delicada tartaleta de masa crujiente, rellena de una densa mermelada de albaricoque y almendras blanqueadas, aguanta perfecta varios días sin perder apenas su calidad. La combinación de albaricoque y almendra es un clásico de la repostería: el ligero punto ácido de la mermelada equilibra a la perfección el dulzor de la masa, mientras que el fruto seco aporta una textura elegante. El horneado inunda la casa de un increíble aroma a vainilla y mantequilla, creando un ambiente de pura calidez. Son tan deliciosos que es imposible no repetir; y aunque hay que cuidar la figura, de vez en cuando es obligatorio darse el capricho con esta pequeña obra de arte culinaria.

Unas delicadas tartaletas de masa quebrada con un jugoso relleno de mermelada de albaricoque y almendras enteras: el postre ideal para la hora del té en casa.
Ingredientes
- 185 g de harina de trigo
- 85 g de mantequilla
- 45 g de azúcar glas
- 1 huevo
- 1/4 de cucharadita de levadura química
- 200 g de mermelada de albaricoque
- 30 g de almendras
- extracto de vainilla al gusto
- una pizca de sal
- azúcar glas para espolvorear
Cómo preparar los pastelitos de masa quebrada con mermelada y almendras
Preparamos la masa. Mide la harina de trigo, añade el azúcar glas, una pizca de sal fina y la levadura química. Mezcla bien los ingredientes secos con unas varillas. Puedes preparar esta masa en un robot de cocina: incorpora los ingredientes secos uno a uno y luego añade el resto según la receta. Utiliza harina de trigo floja, ¡quedarán deliciosos!

Empezamos uniendo todos los componentes secos. Mezclar bien con unas varillas garantiza la textura homogénea de la futura masa.
Corta la mantequilla fría en dados y añádela a los ingredientes secos. Frota rápidamente la harina con la mantequilla usando las manos hasta obtener unas migas gruesas.

Utiliza mantequilla muy fría. Frótala rápidamente con la harina usando las manos para que no se derrita con el calor corporal.
Casca el huevo en la masa y añade extracto de vainilla al gusto.

El huevo une las migas en una masa uniforme. En este paso puedes incorporar un poco de extracto de vainilla para potenciar el aroma.
Amasa rápidamente hasta conseguir una masa quebrada lisa. Si te queda demasiado blanda, añade 1 cucharada rasa de harina.

La masa debe quedar suave y no pegarse a las manos. Si notas que está demasiado blanda, añade una cucharada más de harina.
Pasa la masa a una bolsa de plástico o envuélvela en papel film, aplástala un poco formando un disco y métela en la nevera entre 30 minutos y 1 hora.

El frío hace que la masa sea más manejable al estirarla. Forma un disco con ella para que se enfríe más rápido y de manera uniforme.
Espolvorea harina de trigo sobre la tabla de cortar y el rodillo. Divide la masa más o menos por la mitad, estírala hasta que tenga 3 milímetros de grosor y corta círculos. Resulta muy cómodo hacer estos pastelitos en moldes para magdalenas (muffins); busca una taza o un vaso del tamaño adecuado para cortar los círculos de masa.

Estira la masa sobre una superficie enharinada. Elige un cortapastas con el diámetro ideal para cubrir el fondo y los lados del molde.
Coloca los círculos recortados en el molde y distribuye con cuidado la delicada masa por el interior para formar las tartaletas.

Distribuye la masa con cuidado por las paredes de cada hueco, formando tartaletas del mismo grosor para un horneado uniforme.
Rellena los pastelitos con mermelada: pon una cucharada de mermelada de albaricoque en cada hueco. Para las almendras, ponlas en agua hirviendo un par de minutos, luego pásalas por agua fría y pélalas. Coloca 3 o 4 almendras peladas en cada tartaleta.

Mermelada de albaricoque y almendras: una combinación clásica. Es mejor pelar las almendras antes, dejándolas en agua hirviendo.
Con la masa sobrante, recorta círculos más pequeños y cubre la mermelada con ellos.

Cubre el relleno con un segundo círculo de masa más pequeño. Intenta hacerlo con delicadeza para que la mermelada quede dentro.
Sella los bordes de los pastelitos presionando alrededor con un tenedor para que el relleno no se salga durante el horneado.

Pasa un tenedor por todo el borde. Esto crea un bonito acabado decorativo y asegura que el relleno quede bien sellado en el interior.
Precalienta el horno a 180 grados Celsius. Introduce el molde en el horno caliente y hornea durante 18-20 minutos, hasta que adquieran un tono dorado.

Hornea hasta conseguir un apetitoso tono dorado. El aroma a almendra tostada y masa quebrada te avisará de que ya casi están listos.
Vuelca los pastelitos con cuidado sobre una tabla y deja que se enfríen por completo. Mientras están calientes o templados son muy frágiles, ¡dales tiempo para enfriarse!

Deja que los pastelitos se enfríen por completo. Cuando están calientes, la base es muy frágil y podría romperse al moverlos.
¡Espolvorea los pastelitos de mermelada y almendras ya fríos con un poco de azúcar glas!

El último toque: una ligera capa de azúcar glas que hará que tu postre luzca muy elegante y con un acabado profesional.
Sirve estos magníficos pastelitos de masa quebrada con mermelada y almendras acompañados de un té aromático, un café fuerte o un vaso de leche fría. Para una presentación más sofisticada, puedes añadir una bola de helado de vainilla o un poco de nata montada, que resaltarán la textura desmenuzable de la masa. Si te apetece variar, prueba a cambiar la mermelada de albaricoque por una de frambuesa o grosella, y usa avellanas en lugar de almendras: así crearás un sabor único cada vez.
Para que tus pastelitos se mantengan frescos durante más tiempo, guárdalos en un recipiente hermético; así conservarán su toque crujiente y su aroma. El gran secreto para conseguir la base quebrada perfecta es utilizar una mantequilla muy fría y evitar manipular la masa en exceso con las manos calientes. Siguiendo estas sencillas reglas, conseguirás siempre un resultado espectacular, con un acabado profesional pero con auténtico sabor casero.
0 comentarios