Pastel rápido «Negro en la espuma»

El pastel rápido «Negro en la espuma» es una auténtica leyenda culinaria, conocida por muchos gracias a las páginas amarillentas de los recetarios familiares. Este postre recibe su nombre, hoy en día nada políticamente correcto, por su llamativo contraste visual: el color marrón oscuro y profundo del bizcocho, logrado por el cacao y la curiosa reacción del zumo de grosella con el bicarbonato, evoca una noche del sur, mientras que la voluminosa capa de nata montada recuerda a la espuma del mar. La singularidad de este dulce reside en su textura: la grosella aporta una miga húmeda y de poro fino, dotándola de una elegante acidez frutal que equilibra el dulzor de la nata. Es una receta fantástica para aprovechar mermelada casera o convertir un puñado de bayas frescas en un capricho sofisticado que tendrás listo en apenas una hora, sin necesidad de ser un pastelero experto.

Preparación: 10 minutos
Cocción: 1 hora
Cantidad: 8 Porciones
Por porción
Calorías: 508 kcal
Proteínas: 5 g
Grasas: 30 g
Carbohidratos: 48 g

Ingredientes para el pastel

  • 200 g de grosellas negras
  • 230 g de azúcar
  • 150 g de aceite vegetal (girasol u oliva suave)
  • 2 huevos
  • 160 g de harina de trigo
  • 35 g de cacao puro en polvo
  • 1 cucharadita de levadura química
  • 1/3 de cucharadita de bicarbonato
  • 1 pizca de sal

Ingredientes para la cobertura

  • 250 g de nata para montar (35% M.G.)
  • 30 g de azúcar glas
  • 1 cucharadita de estabilizante para nata
  • Canela molida

Elaboración

Revisa las grosellas negras, quita las bayas de las ramas y desecha la suciedad o las que estén secas o en mal estado. Lávalas bajo el grifo y sécalas bien.

Grosellas negras frescas limpias en un colador metálico

Revisa bien las grosellas y lávalas para retirar cualquier resto de suciedad y los tallos antes de empezar.

Mezcla las grosellas con el azúcar. Para esta receta sirve cualquier mermelada de grosella o grosellas congeladas. Si la mermelada es muy líquida, ponla en un colador y deja que escurra el almíbar.

Grosellas negras cubiertas de azúcar blanco en un bol profundo

La combinación de grosella y azúcar es la clave del aroma de esta masa; puedes usar mermelada si lo prefieres.

Añade los huevos grandes a las grosellas y el azúcar, y echa una pizca de sal.

Huevos crudos añadidos sobre la mezcla de grosellas y azúcar

Añade unos huevos grandes y una pizca de sal para equilibrar perfectamente los sabores del postre.

Vierte el aceite. Utiliza un aceite vegetal refinado y sin sabor, o sustitúyelo por mantequilla derretida.

Aceite vegetal vertido en el bol con las grosellas y los huevos

Emplea un aceite refinado y sin sabor para no enmascarar el auténtico aroma de las bayas en el bizcocho.

Tritura los ingredientes líquidos con una batidora de mano durante un par de minutos; es importante que las grosellas queden bien molidas. Obtendrás una preciosa masa de color lila claro, con una textura similar a la de una crema.

Masa triturada con batidora de mano mostrando un tono lila pálido

Tritura las grosellas con los líquidos hasta conseguir una crema fina y de color uniforme.

Incorpora los ingredientes secos a los líquidos: la harina de trigo, el cacao puro en polvo, la levadura química y el bicarbonato.

Harina, cacao y levadura química preparados en un recipiente

Tamiza la harina de trigo junto con el cacao puro en polvo para lograr un bizcocho de textura muy delicada.

Mezcla todo rápidamente, batiendo la masa a mano o con unas varillas eléctricas, y deja que repose unos 10-15 minutos.

Masa densa de bizcocho de chocolate lista en un cuenco

Bate todos los ingredientes de forma rápida y deja que la mezcla de cacao repose entre 10 y 15 minutos.

Engrasa un molde para hornear con mantequilla o espray desmoldante y espolvorea un poco de harina. Vierte la masa en el molde extendiéndola en una capa uniforme.

Masa de cacao extendida dentro de un molde redondo para horno

Reparte la masa de manera uniforme en un molde previamente engrasado y enharinado para que no se pegue.

Hornea el bizcocho a 165 °C durante unos 50 minutos. Comprueba que está listo pinchándolo con un palillo de madera: si sale limpio, ya está. Sácalo del molde y déjalo enfriar sobre una rejilla. También puedes prepararlo en una panificadora o en un robot de cocina; el tiempo será de poco más de una hora.

Bizcocho oscuro recién horneado reposando sobre una base de madera

Cuece la base hasta que el palillo salga limpio y déjala enfriar por completo sobre una rejilla metálica.

Añade el azúcar glas y el estabilizante para nata a la nata para montar bien fría. Bate durante un par de minutos hasta formar picos firmes; la nata montada debe mantener perfectamente su forma. Pásala a una manga pastelera con boquilla y decora el bizcocho ya frío.

Aplicación de picos de nata montada sobre el bizcocho con una manga pastelera

Forma picos firmes de nata montada sobre el bizcocho frío utilizando una manga con boquilla rizada.

Pon un poco de canela molida en un colador fino, espolvoréala sobre la nata y guarda la tarta en la nevera durante un par de horas.

Espolvoreado de canela molida con un colador fino sobre la nata del pastel

Un poco de canela molida aporta un aroma especiado exquisito y un acabado digno de cualquier celebración.

Tu pastel rápido «Negro en la espuma» está listo. Sírvelo para acompañar un café con leche o un té. ¡Buen provecho!

Porción cortada de tarta oscura con nata sobre una tabla de madera

Reserva el pastel en la nevera un par de horas; así la miga se empapará y su sabor será insuperable.

Para que el pastel rápido «Negro en la espuma» despliegue todo su sabor, déjalo reposar en la nevera al menos un par de horas. En ese tiempo, la humedad de la nata calará ligeramente en la capa superior del bizcocho, dejándolo aún más tierno. Si quieres darle un toque festivo, prueba a coronarlo no solo con canela, sino también con grosellas negras frescas o unas hojas de menta. La mejor forma de disfrutar esta tarta es junto a un café solo bien cargado o una infusión de hierbas que potencie los matices frutales de la masa.

Puedes experimentar sin miedo con la cobertura: si la nata montada te resulta muy ligera, cámbiala por una crema espesa de smetana (nata agria) con azúcar glas; esa acidez tan característica le irá de maravilla a la base de grosella. Otra opción es cortar el bizcocho por la mitad para rellenarlo con crema de queso y leche condensada, convirtiendo este postre casero en una tarta de pisos mucho más elaborada. Si te sobra algo, guárdalo tapado en la nevera para que la nata no absorba olores, aunque lo cierto es que rara vez sobrevive a la primera tarde.