¿Calabacín en un postre? ¡Pues sí! Y te aseguramos que el resultado te sorprenderá gratamente. Este pastel dulce de calabacín es la prueba de que las verduras pueden ser las protagonistas de los dulces más deliciosos. El calabacín aporta una humedad increíble a la masa, haciendo que el bizcocho quede tierno y jugoso, con un sabor suave y delicado que combina a la perfección con un toque de vainilla. Es una receta perfecta para aprovechar los calabacines de temporada y una forma fantástica de añadir verduras a la dieta de una manera divertida. ¡Anímate a hornear esta delicia!
Ingredientes para el pastel dulce de calabacín
- 250 g de calabacín
- 2 huevos
- 120 g de mantequilla
- 200 g de azúcar
- 270 g de harina de trigo de todo uso
- 1 cucharadita de levadura en polvo (polvo de hornear)
- 1 cucharadita de extracto de vainilla
- Azúcar glas para decorar
Cómo preparar el pastel dulce de calabacín
Rallamos el calabacín con un rallador grueso o lo picamos en una batidora. ¡Importante! No conviertas el calabacín en un puré, deben quedar trocitos para que el bizcocho salga más jugoso. Para esta receta también puedes usar calabacines más maduros, pero necesitarás prepararlos: pélalos y usa solo la parte firme, sin piel ni semillas.
Derretimos la mantequilla y la dejamos enfriar un poco. Al calabacín rallado le añadimos los huevos y la mantequilla derretida. Agregamos el azúcar, opcionalmente el extracto de vainilla, y mezclamos bien los ingredientes con varias pulsaciones cortas. Dejamos reposar la mezcla durante 5 minutos para que los gránulos de azúcar se disuelvan.
Añadimos la harina de trigo de todo uso y la levadura en polvo. Puedes sustituir parte de la harina por harina de trigo integral para hacer el bizcocho más saludable: 70 g de harina integral más 200 g de harina común. De esta forma, el pastel conservará su esponjosidad y la masa no quedará pegajosa.
Mezclamos bien la masa y la dejamos reposar en el frigorífico durante 15 minutos.
Mezclamos bien la masa y la dejamos reposar en el frigorífico durante 15 minutos. Mientras tanto, precalentamos el horno a 180 grados Celsius.
Engrasamos un molde resistente al calor de 25 centímetros con mantequilla blanda y lo espolvoreamos con una fina capa de harina. Vertemos la masa en el molde y la nivelamos para que quede una capa de grosor uniforme.
Metemos el pastel dulce de calabacín en el horno precalentado y horneamos durante 45-50 minutos. El tiempo exacto dependerá del tamaño del molde, del grosor de la masa y de las características de tu horno, por lo que podría variar ligeramente del indicado en esta receta. Puedes comprobar si el pastel está listo insertando una brocheta de madera o un palillo en el centro; si sale limpio, está hecho. También puedes presionar suavemente el centro con el dedo: si recupera su forma, está listo.
Cortamos el pastel horneado en 8 porciones. En este punto, si lo deseas, puedes darle un toque extra: colócalo en el horno muy caliente durante 3-4 minutos para que los bordes queden crujientes, como si fueran scones (unos panecillos de origen británico) tostados.
Espolvoreamos el pastel de calabacín con azúcar glas y lo servimos con té o café. Está delicioso con mantequilla de campo, ligeramente salada. ¡Pruébalo!
¡Y ahí lo tienes! Un pastel de calabacín tierno, húmedo y absolutamente delicioso, listo para disfrutar. Este bizcocho es la merienda perfecta para acompañar una taza de té o café, y también es un desayuno maravilloso. Como sugiere la receta, una rebanada ligeramente tostada con un poco de mantequilla salada crea un contraste de sabores espectacular. No dudes en experimentar añadiendo nueces o pepitas de chocolate a la masa para darle tu toque personal. ¡Esperamos que disfrutes de cada bocado de este sorprendente pastel!









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