Pastel de requesón con calabacín y cebolleta

El pastel de requesón con calabacín y cebolleta es una receta rápida ideal para el desayuno, especialmente oportuna durante la temporada del calabacín. Si perteneces a ese grupo de personas que de vez en cuando se ven «invadidas» por calabacines y ya has regalado unos cuantos a tus conocidos, sabrás que nunca sobran las buenas ideas. Esta hortaliza tiene una capacidad asombrosa para imitar texturas y absorber los aromas de los ingredientes vecinos. Combinada con requesón granulado (tvorog), crea una base jugosa, casi cremosa, que al hornearse se convierte en un apetitoso plato dorado con alegres toques verdes primaverales.

Preparación: 10 minutos
Cocción: 20 minutos
Cantidad: 4 Porciones
Por porción
Calorías: 213 kcal
Proteínas: 11.6 g
Grasas: 13.6 g
Carbohidratos: 12 g

Ingredientes

  • 200 g de requesón (tvorog)
  • 300 g de calabacines (pelados y sin semillas)
  • 50 g de cebolleta
  • 40 g de harina de trigo
  • 1/3 de cucharadita de levadura química (levadura en polvo)
  • 30 g de aceite vegetal
  • 1 huevo
  • Sal y pimienta al gusto

Cómo preparar el pastel de requesón con calabacín y cebolleta

Mezcla el requesón (tvorog) con el huevo. En esta receta uso requesón granulado (cottage); es la primera vez que lo preparo así y nunca pensé que quedaría tan rico. Al final, algunos grumos se mantienen en la masa, lo cual le da un toque estupendo.

Mezclando requesón granulado con un huevo en un bol

El uso de requesón granulado aporta una textura única con pequeños grumos lácteos en el resultado final.

Pela los calabacines y retira las semillas con su membrana. Ralla la pulpa con un rallador grueso. Añade el calabacín rallado a la mezcla de huevo y requesón, salpimienta al gusto y remueve. En este punto, el calabacín soltará agua por efecto de la sal y la masa se volverá más líquida. Por cierto, en verano puedes hacer este plato con calabacines tiernos; no hace falta pelarlos porque tienen una piel muy fina y carecen de semillas.

Añadiendo calabacín rallado a la mezcla de requesón

Al añadir la sal, el calabacín soltará su jugo, haciendo la masa más líquida y fácil de amasar.

Corta los tallos de cebolleta a lo largo y lávalos bajo el grifo. Pica la cebolleta muy fina, añádela a la masa y vierte un aceite vegetal suave. Reserva un poco de aceite para engrasar la sartén.

Cebolleta picada en un bol junto al calabacín y el requesón

La cebolleta fresca no solo da un sabor exquisito al pastel, sino también un precioso aspecto primaveral.

Mezcla la harina de trigo con la levadura química (levadura en polvo). Incorpórala a los ingredientes líquidos. Puedes sustituir la levadura química por 1/4 de cucharadita de bicarbonato, que añadirás a la harina, poniendo además 1 cucharadita de vinagre de manzana en los líquidos. Durante el horneado, el bicarbonato y el vinagre harán que la masa suba y quede esponjosa.

Incorporando harina y levadura química a la mezcla de verduras

Mezcla bien la harina con la levadura química antes de incorporarla para que la masa suba de forma homogénea.

Amasa rápidamente y deja reposar la masa unos 10 minutos en la nevera. Quedará una masa espesa, ya que la harina absorbe muy bien la humedad que ha soltado el calabacín.

Masa espesa terminada para el pastel de calabacín

Deja reposar la masa en la nevera 10 minutos para que la harina absorba el exceso de humedad del calabacín.

Engrasa con aceite una sartén de hierro fundido o una fuente apta para horno de paredes gruesas y vierte la masa. Las paredes y el fondo gruesos son fundamentales en esta receta, ya que la masa de requesón tiende a pegarse con facilidad.

Masa distribuida en una sartén de hierro fundido antes de hornear

Una sartén de hierro fundido es ideal para hornear masas con requesón, ya que garantiza un calor uniforme.

Precalienta el horno a 180 grados centígrados. Coloca la sartén con el pastel a media altura y hornea durante 20-25 minutos. El tiempo exacto depende del tamaño del molde (y por ende, del grosor de la masa) y de las características de tu cocina. Presiona el centro del pastel con un dedo; si está firme y elástico, ya está listo.

Pastel de calabacín dorado en una sartén tras sacarlo del horno

Es muy fácil comprobar si está hecho presionando el centro: el pastel debe notarse elástico y ligeramente dorado.

Corta el pastel de requesón con calabacín y cebolleta en porciones y sírvelo con crema agria (smetana) o con una salsa ligera de yogur y eneldo.

Pastel cortado en triángulos dentro de la sartén

Corta el pastel directamente en el molde después de dejarlo enfriar un poco para que las porciones mantengan su forma.

Este pastel de requesón con calabacín y cebolleta despliega todo su sabor cuando se toma caliente, con la corteza aún ligeramente crujiente y el centro tierno. Para darle un toque de restaurante, prepara una salsa rápida: mezcla yogur griego espeso con eneldo finamente picado, unas gotas de zumo de limón y un diente de ajo. Este aliño realzará a la perfección el frescor del calabacín y las notas lácteas del requesón. Si sobra para el día siguiente, conserva maravillosamente su estructura; puedes calentarlo un momento o comerlo frío como tentempié.

Para los más atrevidos, prueba a añadir a la masa un poco de queso curado rallado o una pizca de nuez moscada, lo que aportará un aroma mucho más profundo y especiado. Si usas calabacines más maduros, recuerda quitarles la piel dura y las semillas grandes, pero si tienes calabacines tiernos, puedes rallarlos enteros para darle un bonito color esmeralda a tu pastel. El gran secreto del éxito está en usar un molde macizo de paredes gruesas que evite que la delicada masa de requesón se queme por la base antes de cocerse por dentro.