El pan lavash fino (un tipo de pan plano tradicional) no es solo una torta sin levadura hecha con harina de trigo, sino un verdadero símbolo de hospitalidad que nos llega desde la antigüedad. Preparar este pan en una sartén normal sin una sola gota de aceite inunda la cocina de un aroma acogedor a grano tostado, y el proceso en sí resulta casi terapéutico. Probablemente, estas tortas sean el tipo de pan más antiguo en la historia de la humanidad: para la receta básica solo necesitas harina y agua. La versión casera queda muchísimo más tierna que la del supermercado y tiene una elasticidad y suavidad increíbles, cualidades muy apreciadas en la cocina. No tardarás más de 10 minutos en amasar, y cada pan se hace en un abrir y cerrar de ojos, convirtiéndose en la base perfecta para tus platos favoritos.
Ingredientes
- 170 g de harina de trigo
- 80 ml de agua caliente (hirviendo)
- 1 cucharada de aceite de girasol o de oliva
- 1/2 cucharadita de sal
Cómo preparar pan lavash fino en sartén
Para este pan puedes usar harina de trigo común; una molienda más fina es mejor para bizcochos y bollos. Tamiza la harina en un bol.
Añade una cucharada de aceite de girasol o de oliva.
Disuelve la sal en agua hirviendo, vierte el agua caliente en el bol con la harina y mezcla los ingredientes rápidamente con una cuchara. En este punto el agua está muy caliente, así que, si amasas con las manos, ¡podrías quemarte!
Pasa la masa a la superficie de trabajo y amasa con las manos durante unos 8-10 minutos: estira y dobla, vuelve a estirar y a doblar. Como la masa lleva aceite, dejará de pegarse a las manos y a la mesa casi de inmediato.
La masa final queda muy lisa. Ahora necesita reposar; este paso es fundamental.
Mete la masa en una bolsa de plástico o cúbrela con un paño y déjala reposar unos 30 minutos a temperatura ambiente.
Divide la masa en cuatro partes iguales.
Forma una bolita con cada trozo de masa y estírala con el rodillo hasta formar un círculo de aproximadamente un milímetro de grosor o menos. El grosor depende de tu destreza y experiencia, ¡seguro que te sale genial! Coloca las obleas estiradas sobre un paño y cúbrelas para que la masa no se seque con el aire.
Una masa bien estirada es fina y lisa, y resulta muy fácil pasarla a la sartén enrollada en un rodillo grueso.
Calienta a fuego fuerte una sartén de fondo grueso de unos 26-30 centímetros. Coloca la masa en la sartén caliente, alísala y tuéstala durante 1 minuto a fuego fuerte. Cuando veas que se forman burbujas en la superficie, es el momento de darle la vuelta.
Dale la vuelta al pan lavash y tuéstalo por el otro lado un minuto más. Si se infla una burbuja muy grande, simplemente aplástala con una espátula ancha: el aire saldrá y el pan volverá a quedar plano.
Retira el pan lavash de la sartén y ponlo sobre un paño limpio. Llena un pulverizador con agua hervida, rocía el pan caliente y cúbrelo con el paño.
Tu pan lavash casero en sartén está listo. Ya puedes preparar shawarma, döner kebab o usarlo como tortilla para fajitas. Todo sabe mejor con pan hecho en casa. ¡Que aproveche!
Para que tu pan lavash fino se mantenga tierno y manejable, asegúrate de rociarlo con agua justo al sacarlo de la sartén y guárdalo tapado con un paño. En México se usan cestos especiales para mantener calientes las tortillas, pero un paño de algodón común funciona igual de bien. Si vas a usar estos panes planos para hacer shawarma o enrollados, es mejor hacerlo mientras están frescos. Sin embargo, si el pan se reseca un poco, no te preocupes: puedes convertirlo en unos crujientes chips con pimentón o usarlo como base para una lasaña rápida y unos gratinados jugosos. Experimenta con la presentación: prueba a rellenar este pan fino con requesón (cottage o queso fresco) y hierbas aromáticas, carne asada o verduras frescas con tu salsa favorita. Este pan tan versátil será el acompañamiento perfecto para unas brochetas o un buen guiso contundente. El gran secreto para que duren más tiempo es sencillo: una vez fríos, mételos en una bolsa con cierre hermético y así mantendrán su flexibilidad un par de días más. ¡Con pan casero, cualquier comida resulta más sabrosa y reconfortante!














0 comentarios