Los nabos rellenos de cebolla pochada y huevo son un plato que combina a la perfección la sencillez de la cocina rústica con la elegancia de una presentación moderna. Esta hortaliza ancestral, que durante siglos fue la base de la alimentación en la antigua Rusia, vuelve poco a poco a nuestros menús para recordarnos sus cualidades excepcionales. El nabo tiene una textura agradable y un ligero dulzor que se potencia de maravilla al cocerlo y rellenarlo. En esta receta utilizamos una combinación de ingredientes clásica que convierte este aperitivo en un bocado saciante y muy aromático, transformando una raíz humilde en una pequeña obra de arte culinaria.

Unos apetitosos nabos rellenos: un plato sano y original que sorprenderá a tu familia por su sabor tan delicado.
Ingredientes
- 2 nabos medianos
- 2 huevos
- 1 cebolla
- 1 cucharada de mantequilla
- un manojo pequeño de eneldo y perejil fresco
- salsa de soja
- aceite de oliva virgen extra, sal y pimienta negra
Instrucciones para preparar nabos rellenos
Corta los extremos de los nabos y la parte superior con las hojas, y pélalos con cuidado. El objetivo es darles forma de pequeños barriles.

Primero preparamos las hortalizas: cortamos los extremos y pelamos los nabos con cuidado para darles forma de barril.
Pon los nabos pelados en una olla, añade unas ramitas de perejil, vierte agua hirviendo y sala al gusto. Llévala a ebullición, tapa bien la olla y cuece a fuego lento durante unos 20 minutos. Para comprobar si están listos, pínchalos con una brocheta o la punta de un cuchillo: si entra sin resistencia, ya están cocidos.

Cocemos los nabos con un poco de perejil hasta que estén tiernos. Es crucial no pasarse de cocción para que mantengan la forma.
Saca los nabos del agua y, con la ayuda de una cucharilla, vacía el interior dejando las paredes finas. Pica a cuchillo la pulpa que has extraído.

Vaciamos el interior con una cucharilla, dejando las paredes finas. Picamos la pulpa que hemos extraído para usarla en el relleno.
Pica la cebolla finamente. Pon un poco de aceite de oliva en una sartén, añade la mantequilla y deja que se funda. Incorpora la cebolla picada y póchala hasta que adquiera un tono caramelizado. Una cebolla bien pochada debe estar tierna, dulzona y desprender un aroma delicioso; evita que queden trozos fritos como si fueran chips.

Pochamos la cebolla en una mezcla de aceite de oliva y mantequilla hasta que esté dorada, aportando dulzor y aroma al relleno.
Agrega la pulpa de nabo picada a la cebolla pochada, remueve bien y sofríe todo junto durante un par de minutos más.

Mezclamos la cebolla caramelizada con la pulpa de nabo picada y lo sofreímos todo junto durante unos minutos más.
Cuece los huevos hasta que estén duros y enfríalos. Pela y ralla los huevos con un rallador fino, o pícalos a cuchillo, e incorpóralos a la sartén con la cebolla y el nabo.

Los huevos hacen que el relleno sea más saciante y suave. Puedes rallarlos finamente o picarlos a cuchillo.
Deshoja el perejil y el eneldo, desechando los tallos más duros, y pica las hierbas. Añádelas al resto de ingredientes del relleno.

Las hierbas frescas, como el eneldo y el perejil, aportarán un toque vibrante, fresco y muy primaveral al plato.
Salpimenta el relleno al gusto con pimienta negra recién molida, vierte un chorrito de salsa de soja y mezcla todo muy bien.

La salsa de soja y la pimienta recién molida son el toque final perfecto para unificar todos los sabores de este relleno vegetal.
Pincela los «barriles» de nabo con aceite de oliva para evitar que se resequen. Rellénalos generosamente con la mezcla, formando una pequeña montañita en la parte superior.

Rellenamos bien los «barriles» de nabo que hemos preparado, formando una montañita en la parte superior.
Decora los nabos rellenos con unas hojas de perejil fresco, rocíalos con un buen chorrito de aceite de oliva virgen extra, dales un último toque de pimienta y sírvelos inmediatamente.

Antes de servir, decora el plato con perejil fresco y rocíalo con un buen aceite de oliva virgen extra para darle brillo.
Para darle un toque más actual, puedes espolvorear los nabos rellenos con queso parmesano rallado o cualquier queso curado que te guste. Solo tienes que añadir el queso por encima y gratinarlos en el horno durante unos minutos, hasta conseguir una costra dorada y apetitosa. Además, unas setas silvestres salteadas son un añadido fantástico para el relleno, ya que realzan el aroma terroso del nabo y le aportan mucha más profundidad al plato.
Sirve este plato caliente, acompañándolo con una buena cucharada de smetana (una crema agria espesa muy típica en Europa del Este, que puedes sustituir por crème fraîche) o una salsa ligera de yogur y ajo. Si te sobra relleno, aprovéchalo como si fuera un paté para untar en las tostadas del desayuno. No olvides que el nabo está repleto de vitaminas y minerales, por lo que estos experimentos en la cocina no solo son un placer para el paladar, sino también un gran regalo para tu salud, especialmente en los meses de otoño e invierno.
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