El mazapán elástico es un verdadero clásico de la repostería europea, cuya historia se remonta a la plena Edad Media, cuando este dulce de almendra se consideraba un lujo digno de reyes. Prepararlo en casa es sorprendentemente sencillo: solo necesitas almendras, azúcar y un poco de agua. El proceso de transformar los frutos secos enteros en una masa tierna y moldeable está lleno del cautivador aroma de la almendra, que crea al instante un ambiente festivo en la cocina. El mazapán casero resulta mucho más aromático y elástico que el comprado, y la posibilidad de ajustar tú mismo el dulzor y añadir extractos naturales lo hace indispensable para crear bombones exquisitos o decoraciones elegantes para tus tartas festivas.

El mazapán casero queda increíblemente aromático y elástico: es la base ideal para bombones y decoraciones de repostería.
Ingredientes:
- 200 g de almendras
- 100 g de azúcar glas
- 100 g de azúcar
- 80 ml de agua
Cómo hacer mazapán elástico en casa
Pon las almendras en un cazo, vierte agua hirviendo y hierve durante 2 minutos. Escurre el agua, cubre las almendras con agua fría y lávalas varias veces para que se enfríen de golpe. Déjalas un par de minutos en agua fría.

Lo primero es verter agua hirviendo sobre las almendras y cocerlas un par de minutos para poder pelarlas fácilmente después.
Escurre las almendras en un colador. Ya en este punto notarás lo fácil que será separar la piel del núcleo: la almendra literalmente baila dentro de su piel. Este mismo procedimiento se aplica a melocotones, albaricoques y tomates; el contraste de temperaturas permite quitar fácilmente la piel no deseada.

El brusco contraste de temperatura tras el agua hirviendo permite que la piel se separe de la almendra casi sola.
Rompe un poco la piel y presiona para que salga la almendra. Todo el proceso de pelado no lleva más de 10 minutos, y si involucras a otros miembros de la familia que estén libres por casa, será aún más rápido. Pon las almendras peladas en una sartén seca y tuéstalas a fuego muy lento durante unos minutos, o mételas en el horno precalentado unos 5 minutos. Solo queremos que se sequen; si las tuestas hasta que estén doradas, tendrás problemas para teñir el mazapán más adelante.

Es importante solo secar las almendras sin dejar que se tuesten, para que el mazapán resultante mantenga un color claro y limpio.
Echa el azúcar en un cazo y vierte el agua. Calienta el almíbar hasta que empiece a hervir, déjalo cocer durante 2 minutos, retira el cazo del fuego y deja que el almíbar se enfríe por completo.

El almíbar debe enfriarse por completo antes de mezclarlo con la harina de almendra para lograr la textura correcta.
Deja enfriar las almendras secas y, en varias tandas, tritúralas hasta convertirlas en harina con la ayuda de un molinillo de café, un procesador de alimentos o cualquier otro utensilio de cocina que sirva para moler frutos secos. En la antigüedad usaban un mortero.

Tritura las almendras secas hasta obtener una harina lo más fina posible usando un molinillo o una batidora potente.
Añade el azúcar glas a la harina de almendra y mezcla los ingredientes con una cuchara o usa un robot de cocina.

Mezcla minuciosamente la harina de almendra con el azúcar glas hasta que la mezcla quede homogénea antes de añadir los líquidos.
Vierte el almíbar de azúcar ya frío en un hilo fino.

Vierte el almíbar ya frío en un hilo fino, removiendo constantemente la masa con una cuchara o en el robot de cocina.
Mezcla los ingredientes con una cuchara o en el robot de cocina a baja velocidad hasta que la masa forme una bola. Luego, pasa la masa a la mesa de trabajo y amasa con las manos durante unos minutos más. El resultado es ese codiciado mazapán; como ves, es sumamente fácil.

Cuando la masa forme una bola, amásala con las manos unos minutos hasta lograr una textura completamente lisa y elástica.
Pon el mazapán sobre film transparente, envuélvelo, retuerce los extremos del film como si fuera un caramelo y dale forma de rulo o cilindro. Guarda el mazapán listo en la nevera.

Envuelve bien la masa lista en film transparente para que no se seque y conserve toda su elasticidad en la nevera.
El mazapán elástico hecho en casa es un ingrediente perfecto para decoraciones de repostería y un relleno delicioso para bombones caseros. Si lo estiras muy fino, puedes usarlo para cubrir una tarta casera en lugar de fondant.

Este mazapán se puede usar para rellenar bombones, modelar figuras o estirarlo para cubrir tartas festivas.
Una vez listo, el mazapán elástico abre un horizonte infinito para tu creatividad culinaria. Si planeas usarlo para forrar una tarta, estira la masa entre dos hojas de papel de horno o sobre una superficie ligeramente espolvoreada con azúcar glas para evitar que se pegue. Para crear figuras de colores o flores llamativas, divide la masa en porciones y amasa con una gota de colorante alimentario; también puedes usar zumos naturales, como el de remolacha para un tono rosa o cúrcuma para un amarillo soleado. Lo ideal es guardar esta obra de arte casera en la nevera, envolviéndola muy bien en film transparente para evitar que se seque y pierda elasticidad. Si se guarda correctamente, el mazapán conserva sus propiedades durante varias semanas, manteniéndose igual de tierno y delicioso. Antes de usarlo, deja que la masa repose un poco a temperatura ambiente: así será aún más manejable en tus manos. Prueba a meter una almendra entera o fruta escarchada dentro de unas bolitas de mazapán, báñalas en chocolate fundido y tendrás unos bombones artesanales magníficos.
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