¡Bienvenido a un clásico de la cocina italiana que ha conquistado corazones en todo el mundo! La lasaña a la boloñesa es el plato reconfortante por excelencia, perfecto para una comida familiar de domingo o para sorprender a tus invitados. Capas de pasta suave, una rica y sabrosa salsa de carne cocinada a fuego lento, y una cremosa bechamel, todo cubierto con una capa de queso dorado y gratinado. No te dejes intimidar por los pasos; con esta receta, te guiaremos para que prepares una lasaña casera inolvidable. ¡Vamos a cocinar!
Ingredientes para la lasaña a la boloñesa
- 250 g de carne picada (ternera, ternera magra)
- 200 g de tomates en su jugo
- 200 g de láminas de lasaña
- 1 cebolla
- 1 zanahoria
- 1 rama de apio
- 1/2 vaso de vino blanco
- 400 ml de caldo de carne
- 50 g de queso curado
- aceite de oliva, sal, pimienta, hierbas mediterráneas, perejil o albahaca
Ingredientes para la salsa blanca (bechamel)
- 30 g de mantequilla
- 20 g de harina de trigo
- 350 ml de leche
- nuez moscada, sal
Cómo preparar lasaña a la boloñesa
Empezamos con la salsa boloñesa. En una sartén profunda, vierte 2 cucharadas de aceite de oliva. Añade la cebolla y el apio finamente picados. Sofríe las verduras a fuego bajo durante unos 5 minutos, hasta que la cebolla esté blanda.
Ralla la zanahoria con un rallador grueso. Añade la zanahoria rallada a la cebolla sofrita. Cocina las verduras juntas durante otros 5 minutos, removiendo para que no se quemen. Si lo deseas, puedes añadir un diente de ajo prensado.
A las verduras sofritas, añade la carne picada fría de ternera magra. También puedes usar salchichas frescas, eligiendo las que tengan poca grasa. Si retiras la piel de la salchicha, obtendrás una carne picada similar, aunque molida más gruesa y ya sazonada.
Sofríe la carne picada con las verduras. Vierte el vino blanco seco y añade 1 cucharadita de hierbas mediterráneas secas. Deja que el vino se evapore a fuego fuerte.

Añadimos la harina de trigo y la tostamos durante 2 minutos hasta que adquiera un color dorado claro.
Añade los tomates troceados en conserva junto con su jugo.
Vierte el caldo de carne o de pollo. Salpimienta al gusto. Cocina durante 15 minutos a fuego medio.
Prepara la salsa blanca. En un cazo, derrite la mantequilla. Añade la harina de trigo y tuéstala durante 2 minutos hasta que adquiera un color dorado claro. Vierte poco a poco la leche o la nata. Remueve y calienta hasta que espese. Sazona con sal y nuez moscada rallada al gusto.
Sumerge las láminas de lasaña en agua hirviendo con sal. Cuécelas siguiendo las instrucciones del paquete. Escurre la pasta en un colador, reservando un poco del agua de cocción.
Engrasa el fondo de una fuente apta para horno con aceite de oliva. Vierte 2-3 cucharadas de salsa blanca. Coloca una capa de pasta, seguida de una capa de salsa boloñesa. Cubre con salsa blanca.
Repite el proceso hasta formar 3 capas de pasta con salsa. Espolvorea queso rallado por encima. Vierte 1 vaso del agua de cocción de la pasta o de caldo.
Precalienta el horno a 180 grados Celsius. Hornea la lasaña a la boloñesa en el horno precalentado durante 30 minutos. Primero, cubre la fuente con papel de aluminio y retíralo 5 minutos antes de que esté lista para que se dore.
Antes de servir, espolvorea la lasaña con hierbas frescas finamente picadas, como perejil o albahaca.
¡Y ahí la tienes! Una lasaña a la boloñesa casera, dorada y llena de sabor, lista para llevar a la mesa. Este plato no solo alimenta el cuerpo, sino también el alma, evocando la calidez de las comidas familiares. Sírvela caliente, acompañada de una ensalada verde fresca para equilibrar la riqueza del plato y, si te apetece, una copa de vino tinto. Un consejo: ¡la lasaña suele estar aún más sabrosa al día siguiente! Espero que disfrutes cada bocado de esta delicia italiana. ¡Buen provecho!












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