¡Bienvenido a una versión simplificada de un clásico de la cocina rusa! La kulebyaka es un pastel tradicionalmente elaborado, conocido por sus múltiples capas de relleno envueltas en una masa de levadura. Su preparación puede ser un desafío, pero esta receta de "kulebyaka fácil" cambia las reglas del juego. Usando blinis finos en lugar de masa, creamos un pastel en capas espectacularmente sabroso y cremoso con un relleno de pollo, champiñones y huevo. Es la manera perfecta de disfrutar de los sabores auténticos de Rusia sin pasar horas en la cocina. ¡Prepárate para sorprender a tu familia con este plato reconfortante y lleno de sabor!
Ingredientes para la kulebyaka fácil con blinis
- 6 blinis finos (un tipo de crepe o tortita fina de origen eslavo)
- 300 g de pollo cocido
- 30 g de champiñones secos
- 3 huevos duros
- 1 cebolla
- 1 cucharada de harina de trigo
- 200 ml de caldo de pollo
- 30 g de mantequilla
- 15 g de queso
- sal, pimienta
Cómo preparar la kulebyaka fácil con blinis
Primero, cocinamos los blinis (un tipo de crepe o tortita fina de origen eslavo) finos. Para la masa, necesitarás 2 huevos, 120 g de harina, 300 ml de leche y una cucharada de aceite vegetal. Mezcla todos los ingredientes en una batidora hasta obtener una consistencia suave y deja reposar durante 30 minutos. Fríe los blinis finos en una sartén grande (26-30 centímetros), usando 3 cucharadas de masa por cada uno. Los blinis listos se pueden congelar o envolver en film transparente y guardar en el refrigerador para usarlos al día siguiente.
Pica finamente la cebolla. En una sartén profunda, derrite la mantequilla, luego añade la cebolla picada y sofríela a fuego bajo durante 5 minutos, hasta que esté blanda. Reserva un poco de mantequilla para engrasar el molde y para el horneado.
A la cebolla sofrita, añade la harina de trigo y cocínala con la cebolla durante un par de minutos hasta que adquiera un color dorado.
Tritura los champiñones blancos secos hasta convertirlos en polvo. Vierte poco a poco el caldo de pollo caliente en la sartén, removiendo la salsa para que no queden grumos de harina. Añade el polvo de champiñones, mezcla y cocina a fuego lento durante 15 minutos. Salpimienta al gusto.
Cuando la salsa esté casi lista, añade el pollo cocido finamente picado. Puedes usar cualquier parte del pollo: pechuga, muslos, etc.
Pica finamente los huevos duros y añádelos a la salsa después del pollo.
Mezcla bien la salsa y ya puedes montar el pastel. En este punto, precalienta el horno a 180 grados Celsius.
Engrasa con mantequilla una sartén profunda o un molde para hornear. Los blinis deben ser más grandes que el molde para poder doblar los bordes sobre los lados.
Coloca el primer blini en el molde, levantando los bordes.
Divide el relleno en partes iguales y coloca una parte sobre el blini.
De esta manera, monta la kulebyaka (un pastel tradicional ruso, generalmente con una masa elaborada y múltiples rellenos), colocando relleno entre cada blini.
Dobla los bordes de los blinis hacia adentro y cubre el pastel con un blini entero.
Espolvorea la kulebyaka con queso rallado y coloca pequeños trozos de mantequilla por encima.
Introduce el pastel en el horno precalentado durante 20 minutos. Todos los ingredientes ya están cocidos, solo necesita hornearse hasta que la parte superior esté dorada. Para evitar que el blini superior se queme, cubre el pastel con papel de aluminio y retíralo 5 minutos antes de que esté listo.
La kulebyaka fácil con blinis está lista. Sírvela caliente o tibia.
¡Y ahí la tienes! Una kulebyaka dorada y aromática lista para ser el centro de atención en tu mesa. Este pastel no solo es delicioso, sino también una maravillosa forma de acercarse a la rica cultura gastronómica rusa. Sírvela caliente, cortada en generosas porciones, quizás acompañada de una cucharada de smetana (crema agria) o una ensalada fresca para equilibrar su riqueza. Es un plato perfecto para una cena familiar, una comida de fin de semana o cuando simplemente te apetece algo especial y reconfortante. Esperamos que disfrutes de cada bocado de esta versión fácil y accesible de un clásico atemporal. ¡Buen provecho!















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