Los hojaldres con ensalada de huevo y espadines ahumados (sprats) son una interpretación elegante y contemporánea de los clásicos aperitivos soviéticos que capta la atención al instante por su aspecto apetitoso. Las cajitas doradas de hojaldre crujiente, rellenas con una suave mousse de huevo y queso fundido, crean un magnífico contraste de texturas. Los espadines ahumados en la parte superior aportan ese inconfundible aroma a humo que a tantos nos transporta a la infancia. Este plato recuerda a los exquisitos volovanes franceses, pero mantiene un perfil de sabor cercano y entrañable, ideal para reuniones con amigos o un menú de celebración.

Los hojaldres terminados lucen muy festivos y apetecibles. Es una combinación excelente de masa crujiente, ensalada cremosa y pescado sabroso.
Ingredientes
- 1 paquete de masa de hojaldre sin levadura (450 g)
- 3 huevos
- 2 quesitos fundidos en porciones (de 80 g cada uno)
- 1 lata de espadines ahumados (sprats)
- 60 g de mayonesa
- Pimiento dulce marinado y hierbas frescas para decorar
- Harina, sal y pimienta negra
Cómo preparar hojaldres con ensalada de huevo y espadines ahumados
Media hora antes de empezar, saca la masa de hojaldre del congelador. Espolvorea la tabla con una fina capa de harina, coloca la masa y déjala a temperatura ambiente. Luego, estírala hasta que tenga un grosor de 3 milímetros y recorta cuadrados de 12×12 centímetros.
Dobla los cuadrados por la mitad formando un triángulo.
Deja un margen de 1 centímetro desde el borde y, por los lados cortos del triángulo, haz un corte limpio que lo atraviese, deteniéndote a un centímetro y medio del ángulo recto. Haz lo mismo en el otro lado. Repite el proceso con todas las piezas.

Realiza cortes a lo largo de los lados cortos dejando la esquina intacta para formar los futuros bordes.
Despliega la masa, levanta los bordes cortados y crúzalos tal y como se indica en la foto para formar los bordes.
Casca un huevo en un bol pequeño y bátelo con un tenedor hasta que quede homogéneo. Pincela las piezas de masa con el huevo; no olvides pintar también las tiras de masa inferiores para que los hojaldres no se desarmen durante el horneado.

Pincela minuciosamente la superficie de la masa con huevo batido para que quede bien brillante tras el horneado.
Coloca las piezas ya formadas sobre una bandeja forrada con papel de horno.

Distribuye las piezas preparadas sobre una bandeja de horno, manteniendo una ligera separación entre ellas.
Precalienta el horno a 200 grados Celsius. Introduce la bandeja en el horno y hornea durante 15-20 minutos hasta conseguir un precioso color dorado.
Corta y retira con cuidado el centro de los hojaldres usando un cuchillo afilado; te quedarán unas cajitas con bastante capacidad para nuestra ensalada de huevo.
Prepara la ensalada de huevo. Cuece dos huevos, déjalos enfriar y pélalos. Ralla con un rallador grueso los quesitos fundidos (es más fácil si están muy fríos) y los huevos cocidos.
Aliña los huevos y el queso con la mayonesa, salpimienta al gusto. Si eres amante del ajo, te aconsejo añadir un diente finamente rallado en este punto.
Mezcla todo muy bien y la ensalada de huevo estará lista. Te cuento un pequeño secreto: si la yema te ha quedado de un amarillo muy pálido, añade a la ensalada 1/4 de cucharadita de cúrcuma molida, ¡le dará un color intenso y muy apetecible!
Rellena los hojaldres con la ensalada hasta el borde.
Coloca los espadines ahumados (sprats) sobre papel de cocina para que absorba el exceso de aceite. Decora los hojaldres con los espadines, calculando unos tres pescaditos por ración. Corta el pimiento rojo marinado en tiras. Corona los hojaldres con el pimiento y una hojita de hierbas frescas, y sírvelos de inmediato. ¡Que aproveche!

Adorna cada porción con tres espadines, una tira de pimiento rojo marinado y hierbas frescas justo antes de servir.
Si piensas servir estos hojaldres con ensalada de huevo y espadines ahumados en una cena especial, utiliza este truco de chef profesional: hornea las bases de hojaldre y prepara el relleno de huevo con antelación, pero móntalos justo antes de que lleguen los invitados. Así, la masa se mantendrá crujiente y no se ablandará con la humedad del relleno. Puedes conservar las bases listas en un recipiente hermético a temperatura ambiente, y la ensalada en la nevera, ahorrándote mucho tiempo el día de la celebración.
Para variar un poco, prueba a jugar con la decoración o los ingredientes. En lugar de pimiento marinado, puedes usar unas láminas finas de pepino fresco o alcaparras para darle un toque cítrico y refrescante. Si prefieres un aperitivo con más carácter, añade a la mezcla de huevo un poco de eneldo fresco bien picado o una puntita de mostaza en grano. Sirve esta delicia en un plato llano grande decorado con unas hojas de lechuga para resaltar su carácter festivo y lograr una presentación de auténtico restaurante.









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