Gominolas de albaricoque con gelatina

Los dulces caseros siempre aportan una sensación especial de calidez y la tranquilidad de conocer la calidad de cada ingrediente. Estas gominolas de albaricoque con gelatina son facilísimas de preparar; te llevarán solo media hora (sin contar el tiempo de cuajado), lo que las convierte en la opción ideal si tienes una agenda apretada. Esta delicia no lleva colorantes artificiales ni conservantes, ya que su base son frutas jugosas que han absorbido toda la energía del sol. Los albaricoques se valoran desde hace mucho tiempo no solo por su sabor a miel, sino por su alto contenido en potasio y vitaminas. Además, el toque de gelatina aporta colágeno, estupendo para las articulaciones. La textura aterciopelada y el vibrante color naranja de estos dulces te levantarán el ánimo al instante y transformarán la hora del té en una pequeña fiesta.

Preparación: 20 minutos
Cocción: 30 minutos
Cantidad: 4 Porciones
Por porción
Calorías: 83 kcal
Proteínas: 2.6 g
Grasas: 0.1 g
Carbohidratos: 18.5 g

Ingredientes

  • 300 g de albaricoques frescos
  • 50 g de azúcar
  • 150 ml de agua hervida fría
  • 1 cucharada de gelatina en polvo
  • 1 cucharadita de extracto de vainilla
  • Cúrcuma molida al gusto (opcional)

Cómo preparar gominolas de albaricoque con gelatina

Echa la gelatina en polvo en un bol y vierte 100 ml de agua hervida fría. Remueve y deja que la gelatina se hidrate durante 15-20 minutos. Lee atentamente las instrucciones; es posible que necesite menos tiempo, sigue siempre las recomendaciones del fabricante.

Gelatina en polvo mezclándose con agua en un bol

Vierte agua fría sobre la gelatina y deja que se hidrate. Esta es la base que ayudará a que nuestro postre mantenga su forma.

En un cazo, echa el azúcar, vierte 50 ml de agua y calienta. Deja la cantidad de azúcar a tu elección: si los albaricoques son muy dulces, usa menos; si en casa sois muy golosos, auméntala de forma razonable.

Azúcar y agua calentándose en un cazo para hacer almíbar

Calienta el azúcar con un poco de agua. Ajusta el nivel de dulzor dependiendo de la variedad y madurez de los albaricoques.

Lava bien los albaricoques, córtalos por la mitad y quítales el hueso. Añade los albaricoques troceados al cazo con el almíbar hirviendo. Tapa y calienta hasta que rompa a hervir. Cocina durante 4-5 minutos.

Mitades de albaricoque cociéndose en almíbar en un cazo

Añade las mitades de albaricoque al almíbar. Unos minutos al fuego las dejarán tiernas y maleables.

Tritura los albaricoques cocidos con una batidora de mano o pásalos por un colador fino. Incorpora la gelatina hidratada. Vierte el extracto de vainilla o añade vainillina al gusto. Si ves que los albaricoques están un poco pálidos, echa ½ cucharadita de cúrcuma molida para potenciar el color. Remueve bien y calienta la mezcla casi hasta el punto de ebullición, pero sin llegar a hervir. Si tienes un termómetro de cocina, la temperatura ideal de calentamiento es de 80-85 grados Celsius. Deja atemperar el puré de albaricoque.

Puré de albaricoque triturado mezclándose con gelatina

Tras triturar con la batidora, obtendrás una masa homogénea. En este momento, incorpora la gelatina hidratada y la aromática vainilla.

Coge un molde plano o una bandeja de horno con bordes bajos. Cúbrelo con papel de hornear siliconado. Si usas papel de horno normal, puedes pulverizarlo con un poco de agua. Los bordes del papel deben sobresalir del molde para que luego te sea fácil desmoldar la plancha. Vierte el puré de albaricoque atemperado en el molde hasta formar una capa de poco más de un centímetro de grosor.

Puré de albaricoque extendido en un molde con papel vegetal

Vierte la mezcla en un molde forrado con papel vegetal. Una capa de aproximadamente 1 cm de grosor es la medida ideal para luego cortarla.

Mete las gominolas de albaricoque en la nevera y déjalas reposar varias horas hasta que cuajen por completo.

Plancha de gominola de albaricoque totalmente cuajada en el molde

Tras unas horas en la nevera, la mezcla cuaja por completo y está lista para el paso final.

Con un cuchillo afilado, corta la plancha cuajada en porciones del tamaño de un bocado. Si usas un vaso de chupito de cristal fino o un cortapastas para galletas, puedes darles forma redonda.

Cuchillo cortando la plancha de gelatina de albaricoque en cuadrados

Corta la masa cuajada con un cuchillo afilado. También puedes usar cortapastas para conseguir dulces con formas divertidas.

Despega los dulces del papel, colócalos en un plato y guárdalos en la nevera. Este postre debe conservarse siempre en frío; a temperatura ambiente, la gelatina se derretiría.

Porciones de gominolas de albaricoque presentadas en un plato

Coloca los dulces ya listos en un plato. Recuerda que los postres con gelatina siempre deben conservarse en un lugar frío.

La gelatina contiene colágeno, que juega un papel fundamental para mantener las articulaciones y los ligamentos en buena forma. Ayuda a restaurar el tejido cartilaginoso y mantiene la elasticidad de las fibras conectivas, convirtiendo estas gominolas de albaricoque con gelatina en un snack funcional, y no solo en un postre. Si sigues una dieta equilibrada, estos dulces caseros son una alternativa fantástica a la bollería o los dulces industriales de dudosa composición.

Para darle un toque aún más gourmet a su sabor, prueba a añadir una pizca de canela o un poco de ralladura de limón al puré; esto realzará el dulzor natural de la fruta. Una vez listo, lo ideal es guardar este postre en un táper hermético en la nevera, separando las capas con papel vegetal para que no se peguen los trozos. Sírvelo con un té verde o utilízalo como una decoración original para tus tartas y cupcakes caseros.