Estas galletas saladas con queso, pimentón, pipas y sésamo son un aperitivo muy versátil que combina a la perfección con un vino seco, una cerveza bien fría o una taza de caldo caliente. La receta es increíblemente sencilla y seguro que ya tienes los ingredientes en tu cocina, por lo que siempre estarás a tiempo de hornear una tanda antes de que lleguen los invitados si dispones de al menos media hora. El tono dorado del pimentón y el apetitoso aroma del queso fundido crean una atmósfera inconfundible de hogar. En mi versión utilizo una cobertura de pipas de calabaza, sésamo blanco y semillas de lino, pero esta receta es un lienzo en blanco para tu creatividad: puedes añadir sin miedo cualquier fruto seco, comino o incluso romero seco para descubrir nuevos matices de sabor.

Estas galletas aromáticas serán un aperitivo excelente o el acompañamiento perfecto para un té caliente.
Ingredientes
- 150 g de harina de trigo
- 0,5 cucharadita de levadura química
- 50 g de mantequilla
- 20 g de mayonesa
- 30 g de queso curado
- 1 huevo
- 4 g de sal marina
- 0,5 cucharadita de pimentón
- 1 yema de huevo para pincelar
Cobertura
- Pipas de calabaza
- Sésamo blanco
- Semillas de lino
Cómo preparar las galletas saladas con queso, pimentón, pipas y sésamo
Echa sal marina fina en un bol, casca un huevo y bate con unas varillas hasta que los cristales de sal se disuelvan por completo.
En otro recipiente, prepara los ingredientes secos. Pon la harina de trigo, la levadura química y añade pimentón molido. Si te va el picante, te aconsejo añadir una pizca de pimentón picante o guindilla molida al pimentón dulce. ¡Le da un toque espectacular!
Mezcla los ingredientes secos y añade la mantequilla fría cortada en dados.
Frota la mantequilla y la harina con las manos hasta conseguir una textura de migas. Por cierto, también puedes amasar en un robot de cocina. En ese caso, añade los ingredientes al bol uno por uno.
Añade a estas migas de harina y mantequilla el huevo que habías mezclado con la sal marina.
Incorpora una buena mayonesa espesa.
Ralla queso curado con un rallador grueso. Cualquier variedad sirve, pero si usas parmesano, recuerda que es bastante salado, así que reduce un poco la cantidad de sal en la masa.
Amasa rápidamente con las manos y forma una bola. Llegados a este punto, es recomendable dejar reposar la masa en la nevera entre 20 y 30 minutos; así las galletas quedarán más tiernas y quebradas. Sin embargo, si tienes prisa, no pasa nada por saltarte el enfriado.
Coge una hoja de papel de horno y estira la masa hasta que tenga unos 3 milímetros de grosor (puede ser un poco más gruesa o más fina).
Esparce por encima las pipas de calabaza de manera uniforme.
Añade semillas de sésamo blanco sobre las de calabaza.
Espolvorea semillas de lino, vuelve a coger el rodillo y presiona suavemente los ingredientes sobre la masa estirada para que se adhieran.
Pincela la superficie con una yema de huevo batida con una gotita de agua. Necesitas una capa muy fina para que las semillas no se despeguen de la galleta una vez horneada. A continuación, corta la masa en rectángulos pequeños con un cuchillo ancho o una espátula.
Precalienta el horno a 200 °C. Pon el papel de horno sobre una bandeja y hornéalas durante 12 minutos. Deja enfriar las galletas por completo sobre el papel.
Despega las galletas del papel y ya están listas para servir. ¡Que aproveche!
Para que tus galletas saladas con queso, pimentón, pipas y sésamo mantengan ese crujido y aroma del primer día, guárdalas en un tarro de cristal o lata hermética a temperatura ambiente. Esta masa quebrada conserva muy bien su textura durante varios días, convirtiéndose en un snack perfecto para llevar al trabajo o de viaje. Si quieres devolverles el crujido del primer momento, simplemente dales un golpe de calor en el horno durante un par de minutos antes de servirlas.
Puedes presentarlas no solo como aperitivo independiente, sino también acompañando una buena tabla de quesos con un brie cremoso, uvas y miel. Para los más atrevidos, prueba a sustituir el pimentón dulce por pimentón de la Vera (pimentón ahumado); le dará un toque profundo que encaja de maravilla con los quesos curados. Y no temas jugar con las formas: corta la masa en rombos, tiras o utiliza cortapastas con formas divertidas para transformar esta sencilla receta casera en la estrella de tus mesas festivas.















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