Las galletas de chocolate con almendras y sin huevo son un auténtico descubrimiento para quienes buscan alternativas a la repostería clásica sin renunciar al mejor sabor y textura. Es una receta muy rápida y sencilla: en poco más de media hora tendrás listo un postre delicioso para acompañar el té. Puedes preparar la masa a mano o usar un robot de cocina; si usas este último, terminarás en un abrir y cerrar de ojos. La masa de chocolate tiene un sabor profundo y muy rico de por sí, pero si añades una pizca de canela o jengibre le darás un toque cálido e inconfundible. Imagina el aroma a cacao y frutos secos tostados inundando la casa, creando un ambiente de lo más acogedor en un día nublado.

Apetitosas galletas caseras de chocolate con almendra picada y fideos de chocolate, un postre estupendo para acompañar el té.
Ingredientes:
- 100 ml de leche
- 50 g de mantequilla
- 160 g de harina de trigo
- 130 g de azúcar
- 50 g de cacao puro en polvo
- 100 g de almendras
- 1 cucharadita de jengibre en polvo
- 1 cucharadita de levadura química
- 1/2 cucharadita de sal
Ingredientes para el glaseado y la decoración:
- 60 g de azúcar glas
- 2 cucharadas de nata para montar (35% M.G.)
- Fideos de chocolate para decorar
Elaboración de las galletas de chocolate sin huevo con almendras
Añade la sal y la mantequilla a la leche. Calienta a fuego lento hasta que la mantequilla se derrita, retira del fuego y deja enfriar.

Calienta la leche con la mantequilla y la sal hasta que se funda por completo para hacer la base de la masa.
Tritura las almendras en la batidora hasta obtener unas migas bastante gruesas, ¡pero que no queden como harina! También puedes picarlas fácilmente con un cuchillo o aplastarlas con un rodillo.

Es mejor triturar los frutos secos hasta dejarlos en trocitos gruesos para dar un toque crujiente a las galletas.
Mezcla los ingredientes secos: echa la harina de trigo en un bol profundo y añade el cacao puro en polvo. Incorpora la levadura química y el jengibre en polvo, junto con otras especias si lo deseas.
Añade azúcar blanco fino o azúcar glas.
Agrega la almendra picada y mezcla bien todos los ingredientes secos. Puedes preparar estas galletas con cualquier otro fruto seco; los cacahuetes o los anacardos también quedan genial.
Incorpora los ingredientes líquidos a los secos. No hace falta que la mezcla de leche se enfríe del todo, puede estar tibia, ¡pero nunca caliente! Si viertes la leche caliente, el calor activará la levadura química antes de tiempo.
Amasa la mezcla rápido y a conciencia. Obtendrás una masa densa y pegajosa que, en este punto, se quedará adherida al bol y a la cuchara.
Cubre una bandeja con papel de horno. Precalienta el horno a 180 grados Celsius. Úntate las manos con un poco de aceite de girasol o de oliva. Coge porciones de unos 20 g de masa para cada galleta. Forma bolitas con las palmas, aplástalas ligeramente y colócalas en la bandeja preparada, dejando un poco de separación entre ellas.
Mete la bandeja en el horno precalentado y hornea las galletas durante 15-18 minutos. El tiempo exacto dependerá de tu horno y puede variar ligeramente del indicado en la receta.
Mientras se enfrían las galletas, prepara la cobertura dulce. Mezcla bien el azúcar glas con la nata para montar hasta conseguir una textura homogénea y cremosa, parecida a la nata agria.
Sumerge la mitad de cada galleta ya fría en la cobertura y, justo después, pásala por unos fideos de chocolate para decorar.
Coloca las galletas decoradas sobre la bandeja o una rejilla y déjalas reposar una media hora para que el glaseado se endurezca y los fideos se fijen bien.

Deja reposar las galletas un rato para que el glaseado cristalice y la decoración quede bien fijada.
Sirve estas galletas de chocolate y almendras con un té o café, aunque con un vaso de leche fría o un zumo de naranja recién exprimido también combinan de maravilla. Si te apetece experimentar, prueba a cambiar las almendras por avellanas o nueces; verás cómo el sabor adquiere matices nuevos cada vez. El glaseado cremoso con fideos de chocolate no solo las hace más bonitas, sino que aporta un dulzor suave que equilibra a la perfección el toque amargo del cacao.
Para que conserven su textura ideal, guarda las galletas en un recipiente hermético a temperatura ambiente. Así se mantendrán tiernas y aromáticas durante varios días. Si sois muchos en casa, no dudes en doblar las cantidades, ¡porque estas delicias vuelan enseguida! ¡Que aproveche y disfruta cocinando!









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