Las galletas de almendra y coco sin harina son un bocado exquisito que demuestra que un postre puede ser saludable y estar increíblemente bueno. A diferencia de la repostería tradicional, aquí no hay ni un gramo de harina de trigo. La protagonista es la almendra aromática, que escaldamos con mimo y trituramos para conseguir la textura perfecta. El coco rallado le da un toque exótico a la galleta, mientras que las claras montadas a punto de nieve crean esa base esponjosa que en el horno se transforma en una corteza crujiente. Esta receta será todo un descubrimiento para quienes buscan opciones ligeras sin gluten y sin renunciar al sabor y aroma de la repostería casera.

Aromáticas galletas caseras sin una gota de harina: un postre perfecto para el té que encantará a los amantes de los frutos secos.
Ingredientes
- 100 g de almendras
- 35 g de coco rallado
- 2 claras de huevo
- 60 g de azúcar glas
- 1/2 cucharadita de canela molida
- extracto de almendra al gusto
- una pizca de sal
Cómo preparar las galletas de almendra sin harina
Pon las almendras en un cazo y vierte agua hirviendo. Caliéntalo y deja que hierva durante 2 minutos. Para esta receta puedes usar harina de almendra: las galletas quedarán más suaves y te ahorrarás el trabajo con los frutos secos.

Cubrimos las almendras con agua hirviendo y las calentamos un par de minutos para facilitar su pelado.
Escurre las almendras escaldadas en un colador, pásalas a un bol con agua fría, déjalas reposar un par de minutos y vuelve a escurrilas. Si aprietas la almendra húmeda con los dedos, la piel se desprenderá fácilmente. Pelar 100 g de almendras te llevará solo unos minutos.

Tras escaldarlas, la piel se desprende del fruto seco con facilidad con solo presionarlo ligeramente con los dedos.
Pon las almendras peladas en una sartén y tuéstalas a fuego lento. Solo necesitas secarlas un poco, ¡no las tuestes hasta que se doren!

Secamos ligeramente las almendras peladas en una sartén sin aceite, vigilando que no lleguen a tostarse.
Deja enfriar las almendras, pásalas al vaso de la batidora o picadora y tritúralas. Tienes que molerlas dejando pequeños trocitos para darle textura a la masa.

Trituramos las almendras dejando trocitos pequeños, lo que aportará una textura muy agradable a la galleta.
Añade el coco rallado a las almendras trituradas.
Espolvorea la canela molida y mezcla muy bien todos los ingredientes secos.
La masa de estas galletas se prepara primero en los fogones, así que necesitarás un cazo pequeño con fondo y paredes gruesos, preferiblemente antiadherente. Vierte los ingredientes secos en el cazo.
Casca los huevos en un bol y separa las yemas de las claras. Monta las claras en el vaso alto de la batidora de varillas, añadiendo poco a poco el azúcar glas y una pizca de sal fina. Bate primero a velocidad baja y ve subiendo hasta la máxima. El merengue debe quedar espeso y firme, de modo que los surcos de las varillas no se deshagan. Al final, añade extracto de almendra al gusto. Echa el merengue en el cazo con los frutos secos.

Integramos con cuidado el merengue firme y esponjoso con la mezcla de frutos secos antes de llevarlo al fuego.
Mezcla con cuidado y calienta a fuego lento sin dejar de remover. Al cabo de un rato, la masa adquirirá un tono dorado y formará una bola alrededor de la espátula. ¡No olvides raspar bien los bordes del cazo!

Calentamos la mezcla a fuego suave, removiendo sin parar, hasta que se agrupe formando una masa compacta.
Coloca una hoja de papel vegetal en la bandeja del horno. Como la masa es bastante pegajosa, resulta muy práctico coger porciones con una cucharilla y ayudarte con otra para dejarlas sobre el papel. Ve formando las galletas dejando un poco de espacio entre ellas.

Con la ayuda de dos cucharillas, repartimos la masa pegajosa sobre el papel vegetal dejando espacio para que crezcan.
Precalienta el horno a 140 grados centígrados. Coloca la bandeja a media altura y hornea durante unos 20 minutos hasta que estén doradas. Al igual que los merengues, estas galletas no admiten temperaturas altas: hay que secarlas lentamente con calor suave.

Debemos secar las galletas lentamente a baja temperatura durante unos 20 minutos hasta que queden doradas.
Cuando las galletas estén frías, despégalas del papel, ponlas en un cuenco bonito y sírvelas con el té. ¡Que aproveche!

Deja que las galletas se enfríen por completo para que su exterior quede crujiente y el interior tierno.
Las galletas de almendra y coco sin harina están en su punto óptimo una vez se han enfriado por completo: es entonces cuando consiguen ese exterior crujiente y un interior tierno y ligeramente meloso. Combinan a la perfección con un buen té negro o café, y para los niños son ideales con un vaso de leche templada. Si quieres darle un toque aún más especial, prueba a decorarlas con un hilo de chocolate negro fundido o acompáñalas con frutos rojos frescos que realzarán el dulzor de los frutos secos.
Puedes guardar estas galletas en un bote hermético hasta una semana, aunque te aseguro que volarán mucho antes. El gran secreto para que salgan perfectas está en el secado lento a baja temperatura, que mantiene las propiedades de la almendra y logra un tono dorado precioso. Anímate a experimentar con la masa añadiendo un poco de ralladura de limón o naranja para darle un toque cítrico a este clásico dulce de almendra.



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