Galletas con relleno de chocolate

Estas galletas de mantequilla con relleno de chocolate son un auténtico clásico de la repostería casera que siempre despierta entusiasmo tanto en niños como en adultos. La masa fina y crujiente, preparada siguiendo todas las reglas, complementa a la perfección la textura aterciopelada del ganache de chocolate, creando un dúo de sabores muy armónico. La historia de estas galletas tipo sándwich hunde sus raíces en la tradición europea, donde estos pequeños besos dulces se servían para acompañar el café de media tarde. El aroma a vainilla y chocolate fundido que inunda la cocina durante el horneado crea una atmósfera de hogar y calidez, convirtiendo un día cualquiera en una pequeña fiesta.

Preparación: 40 minutos
Cocción: 10 minutos
Cantidad: 4 Porciones
Por porción
Calorías: 477 kcal
Proteínas: 6 g
Grasas: 28 g
Carbohidratos: 49 g

Ingredientes para la masa:

  • 180 g de harina de trigo
  • 40 g de azúcar glas
  • una pizca de vainilla en polvo
  • 90 g de mantequilla
  • 1 yema de huevo
  • 2 cucharadas de leche fría

Ingredientes para el relleno y la decoración:

  • 60 g de chocolate con leche
  • 15 g de mantequilla
  • 30 g de chocolate negro
  • 15 ml de nata para montar (35% m.g.)
  • fideos de colores o fideos de azúcar

Cómo preparar galletas con relleno de chocolate

Añade a la harina el azúcar glas y la vainilla, y mezcla muy bien los ingredientes secos. Puedes preparar la masa a mano o con la ayuda de un robot de cocina, hazlo como te resulte más cómodo.

Mezcla de harina de trigo, azúcar glas y vainilla en polvo en un bol

Mezcla muy bien la harina, el azúcar glas y la vainilla para conseguir una mezcla de textura homogénea.

Incorpora a la harina la mantequilla fría cortada en dados y mezcla frotando con los dedos hasta que se formen unas migas.

Manos mezclando mantequilla fría con harina hasta formar unas migas sueltas

Añade la mantequilla fría y frota hasta formar migas; este es el secreto de una textura tierna.

Casca el huevo y separa la clara de la yema. Añade la yema y la leche fría a la masa.

Incorporación de la yema de huevo y la leche fría a la mezcla de harina

La yema y la leche fría ayudarán a ligar la masa, dándole la elasticidad perfecta.

Amasa rápidamente, envuelve la masa en film transparente o métela en una bolsa, y déjala reposar en la nevera durante 30 minutos.

Bola de masa de galletas suave y lisa dentro de un recipiente antes de enfriar

La masa lista debe ser suave y no pegarse a las manos antes de llevarla a la nevera.

Pon una hoja de papel de hornear sobre la encimera. Coloca encima la masa fría y estírala con un rodillo hasta dejarla con un grosor de 2-3 milímetros. Para que te quede uniforme, un buen truco es colocar dos palillos chinos del mismo grosor a los lados y pasar el rodillo sobre ellos, así la capa quedará perfectamente nivelada.

Masa estirada con un rodillo sobre una hoja de papel vegetal

Estira la masa con un rodillo hasta dejarla de 2 o 3 mm de grosor directamente sobre el papel de hornear.

Con un vasito de cristal fino o un cortapastas, recorta pequeños círculos. Retira los recortes de masa, júntalos y vuelve a estirarlos sobre otro trozo de papel.

Corte de círculos de masa de galletas utilizando el borde de un vaso pequeño

Utiliza un vasito de cristal o un cortapastas para obtener círculos perfectos e iguales.

Precalienta el horno a 180 grados centígrados. Traslada con cuidado el papel con las galletas a una bandeja. Mete la bandeja en el horno precalentado, colocándola a media altura.

Círculos de masa cruda de galletas distribuidos sobre una bandeja de horno

Coloca los círculos en la bandeja del horno, dejando una pequeña separación entre ellos.

Hornea de 8 a 9 minutos hasta que cojan un color dorado. Si usas dos bandejas a la vez, intercámbialas de posición a los 4 minutos.

Galletas doradas recién horneadas sobre la bandeja caliente del horno

Hornea hasta conseguir un ligero tono dorado; es importante no resecar estas piezas tan delicadas.

Despega con cuidado las galletas calientes del papel, pásalas a una tabla o rejilla y déjalas unos minutos hasta que se enfríen por completo. Dales la vuelta a la mitad de las galletas y agrúpalas por parejas.

Galletas emparejadas sobre una tabla de madera listas para el relleno

Empareja las galletas una vez frías para que sea mucho más cómodo rellenarlas después.

Funde el chocolate negro al baño maría y ponlo en una manga pastelera. Decora las galletas que están boca arriba trazando hilos con el chocolate fundido.

Trazado de líneas finas de chocolate negro fundido sobre la mitad de las galletas

Dibuja finas líneas con el chocolate negro fundido utilizando una manga pastelera.

Antes de que el chocolate se endurezca, espolvorea por encima unos fideos de colores; se quedarán pegados fácilmente.

Galletas decoradas espolvoreadas con fideos de azúcar de colores vibrantes

Antes de que se endurezca el chocolate, espolvorea los fideos de colores para darles un toque de fiesta.

Prepara el relleno. Funde al baño maría el chocolate con leche junto con la mantequilla, añade la nata líquida (35% de materia grasa) templada y mezcla muy bien. Mételo en el congelador unos minutos. Unta este ganache frío en la parte plana de las galletas base. Si te sobra ganache, puedes congelarlo y ablandarlo en el microondas cuando vayas a usarlo.

Aplicación del relleno de ganache de chocolate espeso en el centro de una galleta

Unta un ganache de chocolate denso en la parte interior de las galletas base.

Une las dos mitades de cada galleta y ¡listo! Estas galletas con relleno de chocolate son una auténtica delicia para acompañar el té o el café.

Galleta tipo sándwich terminada con un relleno generoso de crema de chocolate

Une las dos mitades y ya tienes listas estas deliciosas galletas tipo sándwich caseras.

Para que tus galletas con relleno de chocolate luzcan como las de una pastelería de lujo, sírvelas en una bonita tabla de madera o en una caja de lata vintage. Combinan de maravilla con un vaso de leche fría, un aromático té Earl Grey o un expreso intenso. Si te apetece experimentar, prueba a añadir al ganache una pizca de sal marina en escamas o ralladura de naranja; esto aportará al postre unos toques aromáticos y sofisticados, revelando el sabor del chocolate desde una perspectiva totalmente nueva. Lo mejor es guardar estas galletas en un recipiente hermético en un lugar fresco, para que la base de mantequilla se mantenga crujiente y el relleno no pierda su textura fundente. Si preparas este dulce con antelación, ten en cuenta que al día siguiente los sabores se integran aún mejor, haciendo que el postre sea mucho más aromático. Es una opción fantástica para regalar: solo tienes que atar la cajita con un lazo de raso y tu obra maestra culinaria estará lista para hacer felices a los tuyos.