Filete de pollo con cebolla y queso

El filete de pollo con cebolla y queso es un auténtico clásico de la cocina casera que demuestra cómo ingredientes sencillos pueden crear combinaciones espectaculares. La pechuga de pollo suele considerarse un producto caprichoso por el riesgo de secarse al freírla, pero los cortes en forma de cruz y el adobo rápido a base de salsa de soja permiten retener todos sus jugos. El uso de queso cheddar aporta un agradable toque a frutos secos y un tono dorado, transformando una comida de diario en un pequeño placer gastronómico. Esta receta te salvará en esos momentos en los que necesitas dar de comer a la familia algo caliente y contundente, invirtiendo el mínimo esfuerzo en los fogones.

Preparación: 5 minutos
Cocción: 10 minutos
Cantidad: 1 Porciones
Por porción
Calorías: 375 kcal
Proteínas: 43.5 g
Grasas: 18 g
Carbohidratos: 10.5 g

Ingredientes

  • 150 g de filete de pechuga de pollo
  • 1 cebolla mediana
  • 30 g de queso en lonchas (tipo cheddar u otro queso curado)
  • 1 cucharada de salsa de soja
  • 1 cucharadita de condimento seco para pollo
  • aceite de oliva o girasol
  • sal al gusto

Elaboración del filete de pollo con cebolla y queso

Prepara el filete de pollo. Corta un trozo del tamaño de la palma de tu mano y de aproximadamente un centímetro y medio de grosor. Con un cuchillo afilado, haz cortes en forma de cruz en ambos lados del filete. Las manos de cada persona son diferentes; algunos nutricionistas afirman que el tamaño de la palma es la porción de comida que corresponde a cada individuo.

Filete de pollo crudo con cortes en cruz sobre una tabla de madera

Haz cortes superficiales en cruz en el filete para que la carne absorba mejor el adobo y se cocine más rápido.

Vierte salsa de soja en un plato hondo, añade una cucharada de aceite (de oliva o girasol) y espolvorea condimento seco para pollo o una mezcla de hierbas provenzales. Coloca el filete de pollo, echa una pizca de sal y deja reposar un par de minutos para que la carne se impregne bien de los sabores. Si quieres, puedes añadir un chorrito de vino blanco seco o unas gotas de vinagre de vino blanco al adobo.

Pechuga de pollo marinándose con especias y salsa de soja en un plato

Deja el filete en el adobo de salsa de soja, aceite y hierbas provenzales un par de minutos para que gane aroma y terneza.

Corta una cebolla pequeña en aros que no sean demasiado finos; los muy gruesos tardarán en hacerse, pero los finos pueden quemarse. Calienta la sartén y echa un chorrito de aceite. Saltea la cebolla en la sartén caliente y luego vierte el adobo del pollo (¡aquí no se tira nada!).

Aros de cebolla dorándose en una sartén con aceite

Dora los aros de cebolla en aceite caliente. Es clave no cortarlos demasiado finos para que no se quemen.

Aparta la cebolla a un lado y pon el filete de pollo en el espacio libre. Cocina la carne con la cebolla a fuego medio. Haz el filete durante unos 4 minutos por un lado, dale la vuelta y cocina el mismo tiempo por el otro. Ve removiendo la cebolla para que no se pegue ni se queme.

Filete de pollo dorándose en la sartén junto a la cebolla

Pon el filete en la sartén y fríelo unos 4 minutos por cada lado hasta que esté bien hecho.

Recoge la cebolla pochada con una espátula y ponla encima del pollo formando una montañita.

Cebolla pochada colocada por encima del filete de pollo en la sartén

Recoge la cebolla pochada con cuidado usando una espátula y repártela uniformemente sobre la carne.

Corta el queso en lonchas finas. En esta receta usamos queso cheddar, pero puedes poner cualquier queso que tengas a mano. Coloca las lonchas sobre el pollo con cebolla hasta formar una capa uniforme.

Lonchas de queso colocadas sobre el filete de pollo con cebolla

Cubre la cebolla con las lonchas de queso. En esta receta usamos cheddar por su color y sabor intensos.

Tapa la sartén; si quieres, echa una cucharada de agua en la base para generar vapor y que el queso se funda más rápido.

Queso derretido sobre el pollo dentro de una sartén tapada

Tapa la sartén durante un par de minutos para que el queso se funda por completo y forme una capa apetitosa.

Pasa el filete de pollo con cebolla y queso a un plato, déjalo reposar un par de minutos y sírvelo con unas verduras frescas o encurtidas. Carne muy jugosa, cebolla dulce por encima y queso derretido. ¡Una delicia! ¡Que aproveche!

Filete de pollo con queso servido junto a unos tomates frescos

Sirve el jugoso filete de pollo bien caliente, acompañado de unos tomates frescos y hierbas para equilibrar el sabor.

Para que tu filete de pollo con cebolla y queso quede aún más interesante, prueba a experimentar con distintos tipos de queso. Por ejemplo, la mozzarella le dará una textura más elástica, mientras que un queso azul aportará un toque picante y audaz. Si quieres un adobo más aromático, añade un diente de ajo machacado o un poco de ralladura de limón. Si te sobra carne, al día siguiente puedes cortarla en tiras finas para hacer un sándwich frío o añadirla a una ensalada templada con rúcula y tomates cherry.

Lo ideal es servir el plato recién hecho, cuando el queso todavía está fundido y suave. Como guarnición, le va de maravilla no solo una ensalada, sino también unas patatas asadas, cuscús o arroz integral, que absorberán estupendamente los jugos y el adobo de la sartén. No te olvides de las hierbas frescas: una ramita de albahaca o un poco de cebollino picado no solo decorarán el plato, sino que refrescarán el sabor de la carne. Una buena presentación y un par de trucos sencillos convertirán un filete corriente en el plato estrella de tu menú familiar.