Farfalle con mejillones

¡Hay infinidad de nombres para la pasta! Los farfalle nos recuerdan a unos pequeños lazos, aunque su nombre en italiano significa literalmente «mariposas». Esta elegante forma nació en el norte de Italia allá por el siglo XVI y sigue siendo una de las favoritas por su increíble capacidad para atrapar la salsa en sus pliegues. Estos farfalle con mejillones son una receta sencilla de pasta con salsa marinera, perfecta tanto para una comida como para una cena especial. Es fácil, rapidísima de hacer y... ¡está de vicio! El aroma fresco del apio, el tomate y el ajo, combinado con el sabor inconfundible del marisco, traerá la brisa del Mediterráneo directamente a tu cocina.

Preparación: 10 minutos
Cocción: 15 minutos
Cantidad: 4 Porciones
Por porción
Calorías: 385 kcal
Proteínas: 17 g
Grasas: 13 g
Carbohidratos: 49 g

Ingredientes

  • 240 g de farfalle
  • 200 g de carne de mejillón congelada
  • 80 g de cebolla
  • 100 g de apio
  • 1 diente de ajo
  • 200 g de tomates maduros (o tomate troceado al natural en conserva)
  • 20 g de mantequilla
  • 15 g de aceite de oliva
  • unas ramitas de perejil fresco
  • sal, pimienta negra, caldo de pollo y queso rallado al gusto

Cómo preparar farfalle con mejillones

Corta la cebolla en dados pequeños. Pica finamente el diente de ajo. Corta a cuchillo los tallos y las hojas de apio. Vierte un buen chorrito de aceite de oliva en una sartén amplia o cazuela baja, y añade las verduras picadas.

Cebolla, ajo y apio picados pochándose en una cazuela con aceite de oliva.

Comienza preparando el sofrito base: pocha la cebolla, el ajo y el apio en aceite de oliva.

Vierte un par de cucharadas de caldo de pollo o agua. Cocina las verduras a fuego medio. A medida que el líquido se evapore, la cebolla se volverá tierna y translúcida sin llegar a quemarse. Es el truco infalible para pochar la cebolla rápidamente para cualquier salsa.

Verduras picadas cocinándose a fuego lento en una cazuela con un chorrito de caldo.

Añadir un poco de caldo ayuda a que las verduras se pochen y queden tiernas sin quemarse.

Corta en dados unos tomates rojos y maduros, e incorpóralos al sofrito. Si lo prefieres, puedes escaldarlos previamente en agua hirviendo, pasarlos por agua fría y pelarlos. También puedes sustituir los tomates frescos por tomate troceado en conserva al natural.

Añadiendo dados de tomate fresco al sofrito de verduras en la cazuela.

Los tomates frescos aportan a la salsa una textura rústica y un toque de acidez perfecto.

Deja guisar los tomates con las verduras durante unos 7 minutos, hasta obtener una salsa espesa y con textura.

Salsa de tomate casera espesa con trocitos de verdura cociendo en la sartén.

Deja guisar todo unos 7 minutos hasta conseguir una salsa de tomate espesa y muy aromática.

Añade los mejillones congelados directamente a la cazuela. Estos mejillones ya vienen limpios y listos, se descongelarán en la propia salsa sin perder ni una gota de su jugo.

Incorporando carne de mejillón congelada a la cazuela con salsa de tomate.

Utiliza carne de mejillón congelada: se descongelará en la salsa enriqueciéndola con todo su jugo.

Salpimienta la salsa a tu gusto con sal y pimienta negra recién molida. Sube un poco el fuego hasta que rompa a hervir y cocina apenas 3 minutos.

Mejillones cocinándose en la salsa de tomate marinera hirviendo a fuego medio.

Salpimienta y cocina los mejillones en la salsa hirviendo durante apenas 3 minutos.

Echa los farfalle en abundante agua salada hirviendo y cuécelos hasta que estén al dente. El tiempo exacto suele venir indicado en el paquete. Una vez listos, pásalos directamente a la cazuela con la salsa. Añade un cucharón del agua de cocción de la pasta.

Farfalle cocidos incorporándose a la cazuela con la salsa de tomate y los mejillones.

Añade los farfalle al dente directamente a la cazuela con la salsa marinera de mejillones.

Pica finamente un buen puñado de perejil fresco. Incorpora una o dos cucharadas de este perejil picado a la cazuela.

Añadiendo perejil fresco finamente picado a la pasta con mejillones en la cazuela.

El perejil fresco es clave para aportarle un contraste de frescor irresistible al marisco.

Añade una nuez de mantequilla. Remueve todo con alegría y calienta a fuego medio durante un par de minutos. La pasta debe impregnarse bien de la salsa, así quedará espectacular.

Añadiendo una nuez de mantequilla a la cazuela con farfalle y mejillones.

La mantequilla le aportará a la salsa un toque sedoso, suave y muchísimo sabor.

Sirve los farfalle con mejillones en un plato hondo. Espolvorea por encima tu queso rallado favorito y llévalo inmediatamente a la mesa. ¡Que aproveche!

Ración de farfalle con mejillones recién servida en un plato hondo oscuro con queso rallado.

Sirve la pasta recién hecha en los platos y espolvorea con queso. ¡Que aproveche!

Cómo pelar tomates para salsa como un profesional: haz un corte en forma de cruz en la base de cada tomate. Pon a hervir agua en una olla y, al mismo tiempo, prepara un bol con agua fría y unos cubitos de hielo. Sumerge los tomates en el agua hirviendo durante unos 30 segundos. Sácalos con una espumadera y pásalos de inmediato al baño maría inverso (el agua helada). Déjalos reposar un par de minutos. Al sacarlos, verás que la piel sale prácticamente sola. ¡Ojo! Dependiendo de la variedad, pueden necesitar desde 30 segundos hasta un minuto en el agua hirviendo si tienen la piel más gruesa.

Para darle un toque de sabor aún más intenso a tus farfalle con mejillones, prueba a exprimir unas gotas de zumo de limón o añade una pizca de ralladura justo antes de servir; esto potenciará la frescura del marisco a un nivel superior. Si eres de los que disfrutan de las salsas extracremosas, puedes ser un poco más generoso con la mantequilla o verter un chorrito de nata para cocinar al final del guiso. Sirve esta delicia en platos hondos previamente calentados, corona con un poco de queso curado rallado y decora con una ramita de albahaca fresca para crear una presentación de restaurante.