¡Bienvenido a un viaje culinario al corazón de Oriente Medio! Hoy preparamos falafel, unas famosas y deliciosas croquetas de garbanzos que han conquistado paladares en todo el mundo. Originario de la cocina levantina, el falafel es un pilar de la comida callejera, conocido por su exterior crujiente y su interior tierno y especiado. Esta receta te guiará paso a paso para que puedas recrear en casa este manjar vegetariano, perfecto para una comida saludable, un aperitivo exótico o para rellenar un pan de pita. ¡Prepárate para disfrutar de un sabor auténtico y lleno de historia!
Ingredientes para el falafel
- 250 g de garbanzos secos
- 120 g de cebolla
- 4 dientes de ajo
- 35 g de tahini (pasta de sésamo)
- 20 g de perejil
- 2 cucharadas de harina de trigo
- pimentón dulce molido
- aceite de oliva
- comino, cilantro, pimienta, sal
- pan lavash (un tipo de pan plano y fino), pepino fresco, salsa de tomate para servir
Modo de preparación del falafel — croquetas vegetarianas de garbanzos
Pon los garbanzos remojados en una olla grande de fondo grueso, vierte 2 litros de agua limpia y, si lo deseas, añade una cebolla, un par de dientes de ajo y unas hojas de laurel. Lleva a ebullición a fuego fuerte, retira la espuma, tapa y cocina durante dos horas a fuego bajo. Sala al gusto 20 minutos antes de que estén listos.
Deja que los garbanzos cocidos se enfríen en su propio caldo.
Coloca los garbanzos en un bol y machácalos con un prensapatatas. El puré de garbanzos para el falafel debe tener textura; la batidora no es adecuada para esto, pero un machacador o una picadora de carne son perfectos.
En una sartén de hierro fundido precalentada, vierte un par de cucharadas de aceite de oliva de buena calidad, añade la cebolla cortada en juliana fina y, 30 segundos después, el ajo finamente picado. Espolvorea las verduras con una pizca de sal para que suelten su jugo. Sofríe durante 7 minutos.
Mientras tanto, muele en un mortero una cucharadita de comino, la misma cantidad de cilantro y pimienta negra al gusto.
Añade las especias molidas a las verduras y calienta todo junto durante unos minutos.
Al puré de garbanzos ya frío, añade la pasta de sésamo — tahini (una pasta hecha a base de semillas de sésamo molidas).
Pica finamente un manojo de perejil fresco y añádelo al bol con el puré.
A continuación, incorpora las verduras pochadas con las especias.
Añade la harina de trigo de todo uso, el pimentón dulce molido y sal al gusto. Si quieres preparar un falafel sin gluten, sustituye la harina de trigo por harina de garbanzo.
Amasa bien la mezcla. Si resulta demasiado espesa, puedes añadir un par de cucharadas del caldo de cocción de los garbanzos.
En una sartén antiadherente, vierte aceite de oliva refinado y caliéntalo bien.
Forma pequeñas bolas con la masa y colócalas en el aceite caliente. Por cierto, este plato también se puede preparar en una freidora.
Fríe durante unos minutos por cada lado hasta que estén doradas, y luego colócalas sobre papel de cocina para que absorba el exceso de aceite.
Para servir, utiliza pan lavash (un tipo de pan plano, fino y sin levadura) fresco o pan de pita. En el borde del pan lavash, coloca pepino fresco cortado en tiras finas, luego 2-3 croquetas de garbanzos y riega todo con salsa de tomate.

En el borde del pan lavash ponemos pepino, luego 2-3 croquetas de garbanzos y regamos con salsa de tomate
Enrolla el pan lavash formando conos y sírvelo inmediatamente.
¡Y ahí lo tienes! Un falafel casero, dorado y lleno de sabor, listo para disfrutar. La belleza de este plato reside en su versatilidad: sírvelo tradicionalmente en pan de pita con ensalada y salsa de yogur o tahini, envuélvelo en un pan lavash como en nuestra receta, o simplemente disfrútalo solo como un delicioso aperitivo. No dudes en experimentar con diferentes hierbas y especias para personalizarlo a tu gusto. Esperamos que esta receta te inspire a explorar los maravillosos sabores de la cocina de Oriente Medio. ¡Buen provecho!












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