¿Quién dijo que la sandía era solo para el postre? Prepárate para descubrir una combinación de sabores que te transportará directamente a una tarde de verano en el Mediterráneo. Esta ensalada de sandía con queso brynza (o su primo cercano, el queso feta) es la prueba de que los opuestos se atraen: el dulzor jugoso de la fruta se equilibra a la perfección con el toque salado del queso, mientras que la menta y la albahaca fresca aportan un aroma increíblemente refrescante. Es un plato vibrante, ligero y sorprendentemente fácil de preparar, ideal como entrante o como una cena ligera en los días más calurosos. ¡Una explosión de frescura en cada bocado!
Ingredientes para la ensalada de sandía y queso brynza
- 800 g de sandía (pulpa, sin cáscara)
- 80 g de cebolla
- 200 g de pimiento rojo dulce
- 40 g de albahaca fresca
- 30 g de menta o hierbabuena
- 2 cucharadas de vinagre de vino blanco
- 4 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
- 200 g de brynza (un queso balcánico en salmuera, puedes usar queso feta como alternativa)
- una pizca de pimiento rojo picante (opcional) y sal marina al gusto
Modo de preparación de la ensalada de sandía con queso brynza
Cortamos la pulpa de la sandía, separándola de la cáscara, y quitamos las pepitas. Cortamos la sandía directamente sobre un bol para que su preciado jugo no se derrame por la tabla de cortar. Si cortas la sandía sobre el bol, el jugo caerá directamente en él y luego se mezclará con el aliño.
Picamos finamente un pequeño manojo de hierbabuena. Añadimos la hierbabuena picada a la sandía. ¡Quita las hojas de los tallos, ya que estos pueden ser duros!
Cortamos la cebolla en juliana fina. La añadimos a la sandía. Puedes sustituir la cebolla común por cebolla morada dulce o cebolleta, quedará más sabroso. Si la cebolla tiene un sabor muy fuerte, vierte agua hirviendo sobre la cebolla cortada, déjala un par de minutos, escúrrela en un colador, enfríala y úsala en la ensalada.
Cortamos los pimientos rojos dulces por la mitad, quitamos las semillas y el pedúnculo. Lavamos el pimiento con agua fría, ¡no queremos semillas en la ensalada! Cortamos la pulpa en tiras finas. Añadimos el pimiento cortado al resto de los ingredientes.
Separamos las hojas de albahaca fresca del tallo. Apilamos las hojas, las enrollamos como un cigarro. Cortamos el rollo de albahaca transversalmente y lo añadimos a la ensalada. La albahaca cortada de esta manera (en chiffonade) queda muy vistosa.
Sazonamos la ensalada con sal marina gruesa. Añadimos vinagre de vino blanco o de arroz. Espolvoreamos una pizca de pimiento rojo picante, ¡créeme, no estará de más!
Añadimos aceite de oliva virgen extra. No escatimes en el aceite para esta receta, se necesita uno de buena calidad y con buen sabor. Mezclamos suavemente la ensalada con los condimentos.
Cortamos la brynza (un tipo de queso de oveja en salmuera, similar al feta) en cubos pequeños o la desmenuzamos con las manos. Servimos la ensalada de sandía en un plato y colocamos los trozos de brynza por encima; unos 50 g de queso por porción es suficiente.
Añadimos pimienta negra recién molida y servimos la ensalada inmediatamente. Es un excelente entrante frío antes del almuerzo, y en un caluroso día de verano, esta ensalada de sandía puede ser una cena perfecta.
¡Y ya está! Una ensalada tan bonita como deliciosa, lista para sorprender a tus invitados o para darte un capricho refrescante. Sírvela bien fría para disfrutar al máximo de su contraste de texturas y sabores. Es perfecta para acompañar una barbacoa, pescado a la plancha o simplemente para disfrutarla sola como plato único y ligero. No dudes en experimentar añadiendo otros ingredientes como aceitunas negras, pepino o un puñado de frutos secos tostados para darle un toque crujiente. Esperamos que esta receta te inspire a jugar con los sabores y a disfrutar de la cocina de verano. ¡Buen provecho!










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